Juanjo Morcillo: La irrupción en Huelva de un escolta especialista en defensa

Juanjo Morcillo: La irrupción en Huelva de un escolta especialista en defensa

Javier Ortiz Pérez

Tuvo una carrera atípica Juanjo Morcillo. Escolta potente físicamente formado en las categorías inferiores del Caja San Fernando, con el que debutó muy joven en la actualmente denominada Liga Endesa, pareció perdido para el baloncesto de alto nivel porque estuvo varios años consecutivos en Segunda División, lo que hoy en día sería la LEB Plata. Sin embargo, mejoró drásticamente sus prestaciones, fue decisivo en el único ascenso del Huelva a la élite, en 1997, y renovó con el equipo.

Muy joven en una pretemporada con el Caja San Fernando. 

Es a grandes rasgos la trayectoria de un escolta sevillano que empezó a jugar en San Juan Aznalfarache y que fue fichado por el gran club de la ciudad en categoría juvenil.  Morcillo debutó en ACB ante el Forum de Sabonis (en apenas 3 minutos pudo anotar 4 puntos)  en la décima jornada de lo que fue la primera temporada del Caja en la máxima categoría, la 89-90. Poco imaginaba que pasarían ocho años hasta que volviese al mismo territorio de los mejores.

Como había firmado un contrato largo y no tenía cabida en el primer equipo, vivió varias cesiones a equipos de Segunda, como el Cáceres en la 90-91 y el Almendralejo 91-92. En Extremadura, en Badajoz en concreto, también estuvo cumpliendo el servicio militar, lo que le llevó a hacer no pocos malabarismos para poder compaginarlo con el baloncesto. “Pedía pernoctas y fines de semana para poder ir a entrenar y jugar”, recuerda.

El caso es que cuando regresó a Sevilla solo tuvo sitio de nuevo en Segunda, con el Alcalá de Guadaira (92-93 y 93-94). Hasta que Huelva no se cruzó en su camino no se relanzó, primero en EBA cuando era la segunda categoría y después en LEB con el ascenso. “Quizás no tomamos las mejores decisiones en un momento de mi vida, con un representante que me hubiese llevado mejor. Para todo hace falta un padrino en la vida”, reconoce un tipo que tenía la defensa como su mejor aval. “Midiese lo que midiese, yo siempre tenía que coger al exterior bueno del otro equipo. Era mi trabajo”, asume.

En Huelva sacó la mejor expresión de sí mismo, por mucho que dispusiese de pocos minutos tras subir. Pero el descenso no supuso su salida y aguantó una temporada más allí, en LEB, buscando un segundo ascenso que no se produciría. “Me quisieron mucho allí. Estoy muy contento de todo el tiempo que pasé allí. Si no hubiese sido por otras cuestiones, quizás me hubiese quedado a vivir en la zona”.

Sus últimos años fueron entre el Dos Hermanas (EBA) y el Algeciras (LEB-2). En este último sitio valoró “una buena oferta” antes de dar un giro laboral considerable. En el 2002 se reconvirtió, tras recibir la formación correspondiente, a vigilante de seguridad. Pasó dos años en Mallorca para luego regresar a Sevilla. En los últimos años está en el parque del Alamillo, en la isla de la Cartuja. Hace unos años recibió un premio en nombre de su empresa por la ayuda a niños desfavorecidos.  Sus horarios, afirma, le impiden matar el gusanillo del baloncesto jugando con los veteranos.  Y es que guarda un gran recuerdo de la larga época en la que ejerció de ‘secante’, tanto arriba como mucho más abajo.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ

Imagen reciente.