Marcus Kennedy: La leyenda (cierta) del coche quemado en Murcia

Marcus Kennedy: La leyenda (cierta) del coche quemado en Murcia

Javier Ortiz Pérez

En cuanto a rendimiento deportivo, discreto. Pero en cuanto a disciplina, muy deficiente. Es el resumen de Marcus Kennedy en el Juver Murcia de la temporada  92-93. Ejerció en apenas unos meses de sustituto y de sustituido en un equipo con muchos problemas a los que él no dio solución.

Como tantos otros, parecía buen fichaje. Crecido en uno de esas ciudades ‘duras’ del estado de Michigan, Highland Park, Kennedy cambió de universidad, de Ferris State a Eastern Michigan después de su tercer año, aunque eso le costase uno de inactividad. Pero la jugada resultó y fue el hombre que cerró la segunda ronda del ‘draft’ de 1991, elegido por Portland Trail Blazers.

En acción con el Murcia 91-92

Era un ‘4’ fuerte, con muchos recursos, que también podía ayudar como ‘5’, pese a su estatura (2.01). Nunca llegaría a jugar en la NBA y tampoco le fue bien en su primera aventura europea, durando solo tres partidos en el Phonola de Caserta. En la CBA andaba cuando fue reclamado por el Murcia para suplir a Mark Bradtke.

Apenas fue lo decisivo que se esperaba de él, marcado por una profunda irregularidad. Llamativo que su mejor anotación se produjese en su antepenúltimo partido (23 ante el Granada) y que su mejor valoración, en el último (28, fruto de un 19+9 ante el Andorra). Solo ganó dos de sus nueve encuentros, promediando 14,4 puntos y 5,1 rebotes, y dejó su puesto a un jugador mucho más serio y fiable como Wayne Tinkle, que no serviría, no obstante, para que el equipo amarrase la salvación en el ‘playoff’ frente a Huesca.

Paralelamente a lo que sucedía en la cancha, Kennedy daba mucho que hablar por su comportamiento fuera. Hace unos años, en 2010, Felipe Coello, ‘hombre fuerte’ del club en aquella época, confirmó una ‘leyenda urbana’ que corrió por la ciudad: el norteamericano había dejado quemado en plena un coche cedido por la entidad. “Fue en la zona de La Redonda”, contó en Basketme

En el mismo medio, Miguel Ángel Pérez, el empleado que se dedicaba, entre otras cosas, a ‘cuidar’ de los jugadores de fuera, daba un par de pinceladas más sobre la personalidad  de nuestro protagonista: “Era un bala. Le dieron unas zapatillas de esas nuevas, de la marca "John Smith", y se las puso para ir por la calle un día de lluvia. Iba con un pedazo de radiocasette de esos enormes, por la puerta de El Corte Inglés, pisando los charcos con las zapatillas nuevas, con una camiseta de tirantes en pleno mes de diciembre... Hay de todo, como en la viña del Señor, pero es que esto es así. Te traes a gente que es cada uno de su padre y de su madre, y hasta que no vienen y ves cómo son...”.

Volvió al mismo equipo de la CBA, los Grand Rapids Hoops, y después solo salió de su país para jugar brevemente en Argentina y Japón. Allí se retiró en la 97-98 con los Mitsui Falcons. Poco hay que de su vida posterior. Según el blog ‘My forgotten Legends’, regresó a Michigan y fue tratado por depresión en un centro estatal. Hay un perfil en Facebook en el que se aprecia claramente que es suyo, pero las fotos son poco claras y su actividad es nula desde 2011.

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