Darío Quesada: Las lesiones lastraron a un campeón con el Real Madrid

Darío Quesada: Las lesiones lastraron a un campeón con el Real Madrid

Javier Ortiz Pérez

Los únicos minutos de Darío Quesada en la Liga fueron en el Real Madrid en la temporada 99-2000, la de la victoria en el quinto partido de la final en el Palau. No fueron muchos (29, repartidos en siete partidos) ni llegó a anotar tiro de campo alguno (0/6, aunque sí tiros libres con un 5/6), pero él se sintió partícipe de aquella hazaña.

“Me firmaron para el primer equipo y también para el de EBA. Fue un objetivo cumplido que te hace sentir muy bien, aunque mi carrera en el Real Madrid no fuese espectacular. El vestuario era especial con Alberto Herreros, los Angulo, Sasha Djordjevic, Galilea… Aprendí mucho y jugué poco, pero lo pasé bien. Sergio Scariolo me hizo sentir parte del equipo porque me quería en todos los entrenamientos, aunque luego no tuviese minutos. Contribuí a mi manera a aquel título”, contaba hace unos meses en el programa ‘Cuna de talentos’ de DéjateTV, a preguntas de Esteban Novillo.

En la 1999-2000, cuando se proclamó campeón con el Real Madrid. 

Quesada había empezado en el colegio San Agustín, de donde pasó al Madrid en infantiles hasta proclamarse campeón de España junior y ser internacional en esta categoría. Vivió aquello del Palau el año posterior de su regreso de Estados Unidos, donde había pasado cinco años en la universidad de Texas A&M. “Quería congeniar jugar y estudiar. Me lo propuso un agente y me pareció interesante. Era un cambio en mi vida que me apetecía. Tuve tres o cuatro ofertas y me decidí porque vi la posibilidad de jugar más minutos”, recuerda.

En Estados Unidos vivió otra experiencia “tan intensa que cuesta olvidarla” porque “fueron años muy importantes para mí”. Sin embargo, ya allí empezó a padecer lo que lastró su carrera: a finales de su tercera temporada allí, se lesionó y tuvo que pasar un año en blanco. No culminó su recuperación hasta que regresó al Madrid, que conservaba sus derechos.

Después del título, Scariolo le ofreció la posibilidad de seguir en el mismo rol. “Me dijo claramente que, aunque le gustaba como jugador, no iba a tener minutos”, apunta, reconociendo que ya por entonces tenía la etiqueta de “ser conflictivo en cuanto a las lesiones”. Escogió marcharse a la LEB, al Sondeos del Norte de La Coruña, donde estuvo a muy buen nivel durante dos años y llegó a ser llamado por la selección ‘B’. Cuando fichó por el Cáceres procedente del Complutense en un proyecto aún más potente, se rompió el ligamento cruzado anterior a poco de empezar la pretemporada. No llegaría a debutar.

“Mi cuerpo me lo iba a poniendo más difícil porque seguía arrastrando problemas de espalda. Intenté recuperarme y jugué dos o tres años más, pero todos los días era una preocupación”, apunta. Sí: lo hizo razonablemente bien tanto en el Pozuelo como en el Burgos, en LEB-2. Y sin embargo… “me di cuenta de que mi carrera no iba a despegar ya. Paré y cambié de tercio. Había estudiado Periodismo y a los pocos meses estaba en la Federación Española”. Allí pasó cinco años y medio y otros cinco en Santa Mónica Sports en tareas de comunicación y marketing. Ahora se ha establecido por su cuenta en el sector y también entrena a minibasket en el Colegio Americano de Madrid.

“Donde más pleno me he sentido ha sido como jugador de baloncesto”. Y eso, pese a que acabó tan machacado que, por una “artrosis brutal”, tiene prohibido alinearse con los veteranos del Madrid, a los que ayuda a menudo en otras funciones.

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Captura de la entrevista en DéjateTV. .