Kaspars Berzins: El Porzingis (antes de Porzingis) que no llegó a despegar

Kaspars Berzins: El Porzingis (antes de Porzingis) que no llegó a despegar
El Fuenlabrada apostó por Berzins con un contrato largo (Foto izquierda)

Javier Ortiz Pérez

Hay una historia muy buena de Kaspars Berzins que expresa bien cuál es su gloria y su miseria como jugador. Resulta que le estaban presentando en el Cáceres (LEB Oro), donde había llegado iniciada la temporada 2009-10 como cedido procedente del Fuenlabrada. Su entrenador, Gustavo Aranzana, se había mostrado satisfecho de haber conseguido el refuerzo que llevaba reclamando para fortalecer el rebote, la defensa y en definitiva el juego interior. Berzins, con sus 2,13 de una tremenda planta, recibió con frialdad la típica pregunta de un periodista sobre qué podía aportar al equipo. Él, ni corto ni perezoso, soltó: “Me gusta tirar de tres puntos”.

Unos meses en 2014 en el Obradoiro.

Aquello levantó bromas, pero no sería para tanto. En sus meses en el Cáceres lanzó más de dos que de tres (49 a 30), aunque sí mostró problemas cuando se trataba de pelearse en la pintura, pese a ser propenso a las faltas. Terminó con 6,7 puntos y 3,7 rebotes en 16 minutos y el mismo aroma por lo que el Fuenlabrada había decidido primero apostar por él con un contrato largo y luego soltarle: muchísimas cualidades de todo tipo pero llevadas a la acción con una orientación equivocada.

No se puede decir que Berzins, algo así como un Kristaps Porzingis con unos años de adelanto, no tuviese oportunidades en España, incluso desde muy joven. Cuando impresionaba en los campeonatos continentales de categorías inferiores y en la propia liga letona le fichó el Unicaja para su filial de EBA, haciéndole debutar con 19 años en la máxima categoría en la 2004-05. Solo fue 1:35 ante el Granada en el que le dio tiempo a lanzar tres tiros, uno de ellos triple, claro.

No les debió gustar su progresión porque salió enseguida de Málaga de vuelta a su país, donde dio otro paso a nivel internacional, brillando en el LMT Riga en competiciones como la Eurocup  y acudiendo a una liga de verano con los Suns. El Fuenlabrada tomó nota y le trajo de nuevo para la reseñada 2009-10. Al principio Luis Guil confió en él, pero luego se fue quedando atrás en la rotación y salió con destino a Cáceres. Lo hizo algo mejor, pero el ‘Fuenla’ nunca le repescaría. Letonia, esta vez en el VEF Riga, le esperaba otra vez.

Su tercera y última etapa española llegó mediada la 2013-14, reclamado por el Obradoiro. La idea era ponerle a prueba y, si interesaba, que se quedase para la siguiente campaña, Se suponía que con 29 años era ya un jugador maduro, pero la historia se repitió y la puerta se le cerró definitivamente. No todo va a salirte siempre bien, José Luis Mateo. “Es un jugador interior polivalente, ya más maduro que en su primera etapa en España, que complementará el juego interior del equipo en ataque y defensa. Tiene un buen físico, es grande y su lanzamiento exterior puede ser una amenaza, si bien es capaz de hacer otras cosas en la pista” fue la definición que hizo el director general del club antes de su llegada.

En 28 partidos en la élite española promedió 6,8 puntos y 2,9 rebotes en 14 minutos, con la eterna sensación de que con ese físico y esa calidad podía haber sido un jugador decisivo. Tras aquello pasó unos años en Rusia (Krasnye Krylia, Nizhny Novgorod, Zenit, Lokomotiv Kuban) y los dos últimos ha vuelto de nuevo a casa, primero en el VEF y en la actualidad en el BK Ogre. Continúa siendo un hombre importante en la liga letona, pero siempre le rondará la duda de a dónde podía haber llegado.

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Con su último equipo, el Ogre letón.