Alexey Carvalho: ‘Microondas’ brasileño en Valladolid en 1997

Alexey Carvalho: ‘Microondas’ brasileño en Valladolid en 1997

Javier Ortiz Pérez

Probó fortuna Alexey Carvalho en España en el Forum Valladolid 96-97 y, a juzgar por sus números entonces, resultó sorprendente que no tuviese una segunda oportunidad. En Pucela, adonde llegó mediada la temporada, ejerció de microondas, confirmando su fama de jugador ofensivo en Brasil. Pero entonces (era la primera temporada en la que estaba en vigor la nueva normativa tras la ‘sentencia Bosman’) existía cierta desconfianza respecto a los comunitarios. Él era brasileño con pasaporte portugués.

Carvalho, nacido y crecido en Río de Janeiro, era ya un veterano (29 años), un alero de 1,98 que seguía el libro de estilo de Oscar Schmidt, aunque obviamente sin tanta calidad. Pero tenía el aro entre ceja y ceja, lo que su entrenador, Paco García, supo adaptar dándole un papel saliendo del banquillo. Es llamativo que promediase 8,2 puntos en solo 14 minutos en pista lanzando ocho tiros de campo con un buen porcentaje en triples (38%) y malo en los de dos puntos (37%). Fueron 16 encuentros.

Paco García y Alexey Carvalho.

En su formación también pasó por la NAIA norteamericana (Wayland Baptist University), pero sobre todo había jugado en los ‘grandes’ de su país, como el Flamengo y el Vasco da Gama. La 96-97 la había iniciado en el Panionios con un contrato temporal, pero aceptó la llamada del Forum, que buscaba un revulsivo para salir de los problemas clasificatorios que arrastraba.

Es cierto que fue de más a menos, porque en dos de los tres primeros partidos alcanzó las que serían sus máximas anotaciones (15 en su debut ante el Joventut y 21 frente al Murcia). Luego ya se diluyó un poco, pagando la reducción de sus minutos. Eso sí, nunca pareció ‘cortarse’: cuando salía buscaba el tiro con insistencia, consciente de que ese era su gran valor.

No consiguió asentarse en el mercado español, como era su intención, y regresó al Vasco da Gama. En el 2001 volvió a la carga en Europa con el Barreirense y el Oporto en Portugal. Su persistencia en el baloncesto resultó notable: su último equipo fue, con 38 años, el Panteras de Miranda venezolano en el 2005. No falta en su currículum la internacionalidad.

Tras ello, continuó muy vinculado al baloncesto, viviendo a medio camino entre Río de Janeiro y Florida. Tuvo varias facetas en su país como agente, ojeador y reclutador, siendo importante en que su técnico en Valladolid, Paco García, fuese allí a entrenar durante unos años. En Estados Unidos entrenó a nivel aficionado.

Con una potente formación como gestor deportivo, se ha mostrado crítico con cómo está el deporte brasileño.  “En nuestro país tenemos grandes profesores, técnicos, médicos y fisioterapeutas, pero en las organizaciones deportivas y gerenciales de las mismas tenemos todavía una carencia”, contaba en una entrevista en 2014, en la que también abogaba por una mayor profesionalización de las estructuras internas de los clubs y las federaciones. Ya entonces, antes del Mundial y los Juegos Olímpicos, recelaba de que esos eventos fuesen a suponer una mejora en el deporte nacional.

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Imagen actual del ex jugador brasileño.