José Álvarez: El otro 50% de la pareja de hermanos ‘granadina’

José Álvarez: El otro 50% de la pareja de hermanos ‘granadina’

Javier Ortiz Pérez

Para este perfil de hoy, el de José Álvarez, es inevitable remitirse al publicado también aquí en septiembre de 2017: el de su hermano Luis Álvarez. Y es que ya entonces poníamos de relieve que es difícil encontrar dos carreras baloncestísticas tan parecidas en la historia. A los Álvarez no les bastó nacer el mismo día siendo mellizos, sino que jugaron prácticamente en los mismos equipos durante una década. Y, para más inri, eligieron el mismo destino profesional después del deporte: la carrera judicial.

José Álvarez “tenía mejores condiciones físicas, lo que le permitía saltar mucho, hacer más cosas”, relataba Luis hace un tiempo. El primero era más bien escolta-alero y el segundo, base, aunque a menudo intercambiaban posiciones porque los dos veían el juego con mucha claridad y tenían grandes cualidades en ataque.

Madrileños, ambos presumían de que no habían empezado a jugar al baloncesto hasta los 16 años, en el colegio San Viator, y fue porque su madre, que no quería que siguiesen con el fútbol, casi que les obligó. En apenas tres meses, aseguran, se convirtieron en titulares.

Con su hermano en una imagen extraída de Nuevo Basket.

Granada fue el lugar donde se dieron a conocer y tuvieron sus momentos más brillantes. Fueron protagonistas del ascenso de 1986 y de los notables primeros años del entonces Oximesa en la ACB, con el opresivo pabellón de Albolote (prácticamente una nave industrial reconvertida) como escenario. “Me salieron bien las cosas desde el principio y eso es muy importante. Tenía ganas de dar una buena temporada”, contaba José en una entrevista para Nuevo Basket.

Los destinos de ambos estuvieron siempre muy unidos, como demuestra cómo se produjo su fichaje en Granada. “Primero se interesaron por mi hermano. Luego les hablaron de mí, necesitaban un alero que pudiera hacer puntos y por eso vine. Preferimos estar juntos a que cada uno lo haga por un lugar distinto”, añadía en la misma publicación. La conexión que tenían era tan fuerte que, cuando uno estaba enfermo, el otro solía encontrarse mal. A menudo tuvieron que aguantar la etiqueta de jugadores ‘mandones’ en el vestuario, de esos que, supuestamente, quitaban y ponían entrenadores. Siempre lo negaron, claro.

Nuestro protagonista de hoy ya había debutado en la máxima categoría en la temporada inaugural del nuevo formato liguero, la 83-84, vistiendo la camiseta del Estudiantes, al que había llegado procedente del Cajamadrid. Hasta 1991 totalizaría 204 partidos en la élite con medias de 11,1 puntos y 2,1 rebotes en 31 minutos en pista.

Los destinos de los hermanos se separaron en 1991, cuando dejaron Granada y Luis decidió centrarse en los estudios de Derecho y José decidió jugar un año más, en Primera B, con el Cajacanarias, actual Iberostar Tenerife.

La pena es que José, al contrario que su hermano, rechaza entrevistas. Está centrado en su carrera como juez, que le ha llevado ya a varios destinos de España, como Barakaldo, Salamanca o Vélez Rubio (Almería). Es un trabajo en el es habitual ser itinerante durante los primeros años de ejercerlo. Por lo que parece, ve aquella época en la que brillaba en la pista como algo demasiado lejano.

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En acción con el Oximesa.