Ken Orange: Potentísimo de día, peligrosísimo de noche

Ken Orange: Potentísimo de día, peligrosísimo de noche

Javier Ortiz Pérez

Ken Orange dejó en Lugo al mismo tiempo dos impresiones que no tienen por qué ser exactamente contrapuestas: la de un pívot poderosísimo y la de un profesional poco profesional.  Sucedió durante poco más de un año, desde que el Breogán le incorporó como sustituto de Raleigh Choice iniciada la temporada 88-89 hasta que se lesionó de gravedad en la recta final de la 89-90.

Durante ese tiempo, el norteamericano acumuló hazañas en las pistas y desmanes en las calles, sobre todo de noche. Da la impresión de que este tipo de personajes eran más habituales antes, cuando los norteamericanos marcaban más la diferencia a nivel deportivo y, relacionado con eso, se les perdonaba más en el terreno disciplinario.

Con el Breogán.

Nuestro hombre dio que hablar desde el principio, cuando, todavía sin debutar, llegó con retraso a uno de sus primeros entrenamientos y con evidentes síntomas de resaca, según se publicó en El Mundo Deportivo. Aun así, era tan bueno que se quedó con el puesto Choice y renovó contrato para la siguiente campaña. En sus 35 partidos en total promedió 14,8 puntos y 8,9 rebotes en 35 minutos, con un glorioso 57% en tiros de dos puntos.

Formado en la Oklahoma Christian University, entró en la novena ronda del ‘draft’ de 1983 (número 189), aunque ni lejanamente llegaría a jugar con los Chicago Bulls ni con nadie en la NBA. Uno de sus intentos fue en el ‘training camp’ de los Nets en el verano de 1985 con Fernando Martín como rival. Al Breogán llegó procedente del Hapoel de Tel Aviv. “Un pívot hábil, de poco cuerpo pero intimidador. Buen taponeador y resolutivo en ataque, aunque inconstante”, escribió Jordi Román sobre él en Gigantes del Basket.

Su carrera se vio frustrada por la rotura del tendón rotuliano en un partido con los celestes en Granada. El club gallego le mantuvo en nómina la siguiente temporada, la 90-91, pero no llegaría a alinearlo, cediéndolo al Hospitalet de Primera B para darle minutos porque no estaba a punto. Tuvo algún partido rompedor, pero no parece que volviese a ser el mismo.

Con 32 puntos, Orange todavía tiene el récord de mejor media anotadora en la fase final de la Copa del Rey, aunque obvio que hay truco en esto porque solamente jugó un partido: el de cuartos de final de la edición de 1990 ante el Joventut. El ‘Breo’ no tuvo opciones (94-78), pero él ‘se salió’.

“Para mí el mejor extranjero de toda Europa y de la historia del Breogán. Se ‘comió’ a Sabonis en sus duelos. Sin embargo, su vida desordenada dio para anécdotas increíbles. Tras irse de juerga, al volver a casa su llave no le abría la puerta y decidió tirarla abajo. ¡Pero esa  no era ni su puerta ni tampoco su piso! Se había equivocado y había destrozado la puerta del vecino. ¡Imagínense el susto que se debió llevar!”, contó hace no mucho su propio entrenador, Ricardo Hevia, en la revista ModestoMag

Ahí también se ofrece otra ‘joya’: un día, cuando llevaba varios días cansado y malhumorado, le preguntaron por los motivos. Él acabó reconociendo que llevaba dos semanas durmiendo en su coche, un pequeño Fiat Tipo, porque su mujer le había echado de casa. Y eso que el hombre también tenía su parte muy familiar: en su segunda temporada en Lugo fue padre por cuarta vez… siempre de niñas.

Se sabe muy poco de su vida actual. Vive en Spencer, en su estado natal, Oklahoma, y tiene un perfil de Facebook poco activo en el que dice que es “autónomo”.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ

Imagen de su perfil de Facebook.