Andy Panko: Del anonimato a ser uno de los mejores americanos del siglo XXI en España

Andy Panko: Del anonimato a ser uno de los mejores americanos del siglo XXI en España

Javier Ortiz Pérez

Fue una pena que el halo de la sospecha rondase a Andy Panko durante sus últimos tiempos en España. Él, que ha sido uno de los norteamericanos más brillantes de lo que va de siglo en la Liga Endesa, estuvo implicado en el caso de los pasaportes falsos, uno de esos asuntos de los que difícilmente se llegará a saber toda la verdad. El caso es que Panko fue mucho más: un competidor estupendo y un jugador de una rentabilidad máxima, sobre todo para equipos modestos, que aseguraban con él un buen número de puntos y rebotes.

‘Descubrimiento’ en Girona en 2003.

Panko era alguien muy poco conocido cuando llegó a España. Crecido en Pennsylvania, no empezó a jugar al baloncesto hasta su último año en ‘high school’. Quizás fue el motivo de que solo consiguiese hueco en una minúscula universidad llamada Lebannon Valley, donde de poco le valió batir récord tras récord (tres veces All American y dos veces Jugador del Año en la NCAA 3). En el ‘draft’ no le consideraron y su destino fue en principio la IBL con los New Mexico Slam. Persiguió el sueño de la NBA, pero los Lakers le cortaron sin debutar y en los Atlanta Hawks firmó un contrato de diez días que le sirvió para disputar un solitario minuto en el que todo hace indicar que no llegó a tocar el balón ante los Golden State Warriors. Era el año 2001.

Fue el Record Napoli su primer destino europeo antes de ser cortado y volver a otra liga pequeña, la CBA, con los Dakota Wizards, donde se proclamó campeón y jugador más valioso. Fue el Girona, con Juan Llaneza siempre atento al mercado, el primero que encontró petróleo en él en los últimos nueve partidos de la 2002-03, ganándose la renovación con un partido de 30 puntos ante el Breogán y sellando la permanencia del equipo.

A partir de ahí fue un no parar en la península Ibérica, siempre cumpliendo con creces: Caja San Fernando, Bilbao, Gipuzkoa (cinco temporadas incluyendo un ascenso en 2008 con Pablo Laso en el banquillo), Unicaja, Fuenlabrada… 349 partidos en la Liga Endesa hasta el 2015 con 14,6 puntos y 5,2 rebotes en 30 minutos. Su juego resultaba muy difícil de frenar: siempre encontraba el modo de anotar leyendo la defensa, buscando o bien la penetración o bien el tiro lejano. Cuesta decir de cuál de las dos maneras era más peligroso, o cómo resultaba más rentable, actuando de ‘3’ o de ‘4’. Como sabemos, el suyo fue un goteo de ‘MVPs’ semanales, mensuales… y hasta el anual de 2012, cuando jugaba en San Sebastián.

Su último equipo español, el Fuenlabrada.

El tipo se identificó mucho con los sitios en los que estuvo. Al final, lógico, hablaba un castellano perfecto. Hasta llamó la atención de un grandísimo de Europa, el Panathinaikos de Zeljko Obradovic, aunque aquello no resultó y fue enviado a Málaga a cambio de James Gist. Como anécdota, puso a su hijo Román como reconocimiento a Montañez, su compañero en Bilbao.

“Soy un jugador que siempre da el máximo en cada partido y tengo un reto cada jornada, que es ganar el partido y el duelo personal contra mi par. La única receta es trabajar duro todos los días y pensar en el equipo”, decía en 2014

Amplió su receta a la “disciplina”: “Se trata de estar centrado, comer bien en casa, no beber alcohol, no ir de fiesta… Soy un chico aburrido, sencillo. No hay una fórmula mágica, son muchos detalles. Quiero jugar a un nivel alto, pero para eso hay que llevar una vida ordenada”. Ya entonces, con 36, aseguraba que quería seguir jugando hasta más allá de los 40, quizás para compensar el hecho de que empezaste tan tarde."

Así ha sido. Después de su marcha ha seguido casi sin parar entre Puerto Rico, Venezuela, el Nancy francés y México. En el Fuerza Regia de Monterrey, ya superada su meta de edad, se produjeron las que parecen sus últimas canastas la pasada temporada. Allí sufrió un cobarde empujón de un rival por la espalda que le produjo una conmoción cerebral.

Asentado en su estado natal, se ofrece ahora como entrenador personal, web incluida. Es bastante activo en su perfil de Twitter, @andypanko7, donde no faltan frecuentes referencias a España. Siempre dijo estar tranquilo sobre el pasaporte de Guinea Ecuatorial que gestionó, pero nunca llegó a jugar un minuto como Cotonou. 

Mejor correr un tupido velo, sobre todo si durante tanto tiempo si se ha sido tan grande.

 

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