Michael Wilson: Atlético pívot de Bahamas clave en el ascenso del Cantabria

Michael Wilson: Atlético pívot de Bahamas clave en el ascenso del Cantabria

Javier Ortiz Pérez

El mejor momento de Michael Wilson en España no fueron los dos únicos partidos que jugó en la entonces denominada Liga ACB, en la temporada 95-96, con el León, sino lo sucedido un año después, cuando fue uno de los protagonistas del ascenso del Caja Cantabria. Pívot pequeño (2,01), pero muy físico y espectacular, Wilson encajó a la perfección en aquella plantilla de Torrelavega, siendo un valor en el rebote y permitiendo con su trabajo el lucimiento de otros jugadores como Bob Harstad, el otro extranjero del equipo.

Wilson no es norteamericano, sino de Bahamas, una pequeña y paradisiaca isla del Caribe de apenas 400.000 habitantes. Formado en la pequeña Southeastern Oklahoma State, su primer equipo europeo fue el Sokol checo, de donde saltó al filial del León en la Liga EBA. 

Capturando un rebote con el Cantabria (Foto: Gigantes del Basket).

Era un chico joven, muy físico, que aprovechó la lesión de Bryan Sallier para debutar con el primer equipo en la recta final de la campaña frente a Taugrés y Estudiantes. Estuvo especialmente tímido a la hora de mirar a canasta: solo tres tiros (y ninguno anotado) en 39 minutos en total en pista, aunque al menos sí acertó con dos de sus cuatro tiros libres.

La puerta del nivel más alto se cerraría entonces para él, pero se convirtió en un interior de mucho prestigio un escalón por debajo. Cuando fichó en Cantabria dio un rendimiento incluso mejor del que se esperaba, aunque se asegura que Quino Salvo tuvo que ‘ponerle firme’ de primeras. El añorado técnico se lo dijo claro: él iba a ser uno más e iba a entrenar como el que más. Y entró en esa dinámica rápido.

En el capítulo de las anécdotas, era un gran seguidor de la repostería. Se dedicaba a hacer tartas y pasteles y a menudo los llevaba para disfrutarlos con los compañeros al final de los entrenamientos. Y hasta pagó una cena para celebrar el ascenso en un restaurante de Suances en el que todos comieron carne… menos él, que eligió un hermoso bogavante. También se apunta a que era muy cercano con los aficionados y sobre todo con los niños.

Quizás el éxito de Torrelavega le encasilló a gran americano de LEB sin que nadie se atreviese a darle otra oportunidad en la actual Liga Endesa. La temporada siguiente jugó en Alicante, aunque esta vez se quedó en cuartos de final en los ‘playoffs’, y luego pasó dos en equipos punteros de Argentina (Ferro Carril y Mar del Plata). Su regreso aquí fue en un León que también buscaba subir. Por su esfuerzo no quedó (14,6 puntos y 9,5 rebotes, jugador más valorado de la liga). También estuvo en Ourense, Melilla y, tras un paréntesis en Portugal, por primera vez no estuvo bien en España en unos pocos partidos que disputó en el Valls de LEB-2 en la 2005-06. Fue su penúltimo equipo antes de despedirse con el modesto Automovil Club de San Nicolás, en Argentina, poco después.

Según su perfil en Facebook, trabaja como responsable de área en el Resort World Bimini Casino en su país natal. “¡Qué grandes recuerdos tengo de España!”, exclama en un breve mensaje a través de la red social.

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