Yamen Sanders: Músculo olvidable para un Joventut en crisis

Yamen Sanders: Músculo olvidable para un Joventut en crisis

Javier Ortiz Pérez

Para olvidar la temporada 94-95 en el Joventut y para olvidar también la mayor parte de sus protagonistas de aquella temporada, como el que hoy traemos aquí: Yamen Sanders. Los buenos aficionados a la Penya recordarán que aquel año fue horrible, justo después de haberse sacado la espina de haber ganado la primera (y por ahora última) Euroliga con el triple de Corny Thompson. El descenso en el presupuesto afectó especialmente a la calidad de los extranjeros de la plantilla, como este Sanders que, de todos modos, no fue de lo peor que pasó por el Olimpic en aquel entonces.

En Italia. de USC.

Estamos ante un jugador terriblemente limitado, fuerte físicamente y con garra para el rebote, pero que difícilmente podía llevar el peso del juego interior de un equipo que aspirase a entrar siquiera en los ‘playoffs’. Y eso que lo hizo probablemente mejor que el hombre al que sustituyó, Howard Wright, que era de unas características bastante similares.

Sanders es del estado de Michigan, donde jugó su primera etapa universitaria antes de ser transferido a la USC. Con los Trojans cogió fama de ‘5’ trabajador, aunque también ‘undersized’ con sus 2,05, lo que le dejó fuera del ‘draft’. 

La de Badalona fue su primera experiencia europea: era el máximo reboteador de la CBA cuando fue reclamado cuando restaban once partidos para el final de la liga regular y la situación del Joventut empezaba a escamar mucho a sus seguidores.

Con Sanders, aunque sus primeros partidos fueron francamente flojos, la cosa mejoró ligeramente. Se ganaron varios de forma consecutiva que acabaron sirviendo para alejarse de cualquier problema clasificatorio: no hay que olvidar que en aquel entonces, en una liga de 20 equipos, jugaban los ‘playoffs’ de permanencia los cuatro últimos. Reseñable el 69-70 en Valencia con 12 rebotes de nuestro hombre, que, para ‘compensar’, tuvo un día en ataque horrible (1/8 en tiros de 2 y 0/6 en tiros libres). Curiosamente, más adelante sus mejores anotaciones (20 al Girona y 21 al Breogán) coincidieron con sonrojantes derrotas en casa.

Promedió 10,5 puntos y 7,4 rebotes en 25 minutos y a nadie se le pasó por la cabeza renovarle. Tampoco parece que recibiese oferta alguna de la entonces denominada Liga ACB. Sí hizo carrera en Italia (Reggio Calabria, dos etapas en Nápoles y otras dos en Imola), donde sí mostró mejores cualidades ofensivas y su clásico poder bajo los aros (13,1 y 10,6). También tuvo algún retorno fugaz a la CBA y pasó por las ligas uruguaya y alemana. En el Brose Bamberg se retiró tras jugar allí en el 2001.

Aparte de asistir a algún homenaje en USC por sus glorias universitarias, se ha dedicado sobre todo a cuidar de la carrera de su hijo, del mismo nombre, que eligió el fútbol americano sobre el baloncesto jugando en Montana. Intentó entrar en el ‘draft’ de la NFL en 2017, pero no lo consiguió, y ahora está en el mundo del modelaje.

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Imagen de 2016, en un reencuentro de ‘viejas glorias’ de USC.