Marko Marinovic: Cerebro privilegiado y garantía de lograr objetivos

Marko Marinovic: Cerebro privilegiado y garantía de lograr objetivos
La etapa en España de Marinovic empezó en Girona y acabó en Valencia

Javier Ortiz Pérez

Podría decirse que Marko Marinovic es uno de esos jugadores ‘contraculturales’: en la época de los bases hercúleos, él, todavía en activo a sus casi 36 años, demostró durante varios años en España que hay algo o mucho de ‘vintage’ en su juego. Mucho cerebro y optimización de un físico que no casa con el habitual de los jugadores actuales.

Girona 2006-07.

Por su supuesto, para conseguir el éxito con estas condiciones, lo que hay que tener es un cerebro privilegiado y una personalidad enorme. Ambas cosas las acreditó Marinovic en sus tres equipos españoles: Girona 2006-07, Menorca 2007-08 y Valencia 2009-10. 

En todos ellos fue importante al máximo, moviéndose sus compañeros a la música que él tocaba. Pero no solo de distribuir el juego vivió. También resultaba peligroso en el tiro lejano y un especialista en los momentos calientes de los partidos, cuando más difícil es acertar bajo presión. A él parecía darle igual.

Marinovic, de 1,83, es de Cacak, uno de los grandes epicentros del baloncesto serbio. Allí, en el Borac, empezó a darse a conocer, sirviéndole de plataforma de lanzamiento posterior el Zeleznik. Tan bien jugó allí que acudió al Mundial de Japón en el 2006 con su país y fichó por el proyecto del Akasvayu Girona, entonces muy emergente a nivel económico. Inmediatamente, y en connivencia con su compatriota Svetislav Pesic, se adaptó y formó un trío terrorífico con Arriel McDonald y Víctor Sada.

Lástima que aquello, tras ganar la FIBA Eurocup, se frustrase drásticamente, pero él encontró acomodo en un Menorca en el que los retos eran otros y también los cumplió: conseguir la salvación. 

A continuación, un paréntesis en un histórico como el Estrella Roja antes de regresar a España con el Valencia Basket. En La Fonteta le costó un poco más hacerse con el equipo, pero seguro que ejerció como buen maestro de un joven Nando de Colo

El equipo se metió en la Euroliga y se llevó la Eurocup (12 puntos en 19 minutos en la final ante el Alba de Berlín). Pero no renovó y completó así 95 partidos en la Liga Endesa con buenos números: 9,5 puntos, 2,2 rebotes y 2,3 asistencias en 21 minutos. “Valencia es la mejor ciudad en la que he vivido”, ha dicho en varias ocasiones.

Menorca 2007-08.

Desde entonces se ha movido bastante con equipos de distinto pelaje: Alemania (Alba de Berlín), Rusia (Krasnye Krylya, Yanisey Krasnoyarsk), Bulgaria (Levski Sofía), Eslovenia (Union Olimpija), Rumania (Steaua y Craiova). 

En Serbia jugó un año en el Radniki (ojo con sus 15 asistencias en un partido, igualando el record de la Eurocup) y volvió el año pasado a su club de origen, el Borac Cacak, donde tiene contrato hasta el 2019. Promete seguir dando guerra, pese a sus 35 años. 

Y es que lo suyo nunca se ha basado en lo corporal. No cuesta mucho trabajo imaginar en él a un entrenador cuando se retire, aunque de momento lo que desea es seguir disfrutando del baloncesto.

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