Marcus Toledo: La mala elección de un gran jugador de equipo

Marcus Toledo: La mala elección de un gran jugador de equipo
De Manresa a Burgos para acabar de regreso a Brasil

Javier Ortiz Pérez

Probablemente Marcus Toledo no escogió bien el sitio donde quería probarse al más alto nivel en España: en el Manresa de la temporada 2009-10 no encontró ni los minutos ni la confianza en sí mismo como para revelarse como el utilísimo jugador que sí brilló en las LEBs (tanto Oro como Plata). El caso es que de aquellos 28 partidos en el conjunto catalán poco pudo sacar: 6 minutos de media, con 1,4 puntos y 1 rebote, tirando muy poco a canasta.

Machacando en Manresa en la 2009-10, su único año en lo más alto. 

No, no es que este atlético brasileño, en teoría alero alto pero que también podía ayudar como ‘4’ abierto, fuese una estrella. Más bien habría que catalogarle como un gran jugador de equipo: excelente defensor basado en su potente ‘armadura’ y muy buen actitud y, en ataque, decente en la media distancia y muy valiente encarando el aro.

Toledo vino muy joven a España: en edad junior el Lleida le trajo procedente del Hebraica Sao Paulo a principios del 2004 y poco después le cedió al Hospitalet, entonces en la denominada LEB-2, donde fue efectivo desde el primer momento. Ese verano había sido MVP de la Liga de Verano de Inca. 

Su regreso la siguiente temporada a la capital ilerdense resultó fallido, siendo protagonista de nuevas cesiones a Valls y Tarragona. Mientras tanto, gestionaba su pasaporte español. Hasta la 2007-08 no pudo asentarse en Lleida, donde siguió mostrando un juego sumamente práctico, orientado hacia el colectivo, durante dos campañas más (alrededor de los 7 puntos y 4 rebotes). A esas alturas ya había llamado la atención en su país, consiguiendo la nacionalidad absoluta.

Así fue como le llamó el Manresa en 2009, pero no obtuvo el protagonismo deseado, pese a la buena disposición que mostraba en sus declaraciones (“Soy un jugador que tengo que aprender de esta Liga ACB, pero prometo el esfuerzo del día a día. Me gusta jugar de tres y de cuatro y ayudar al equipo en todo lo que necesite. Esta experiencia es muy motivadora. Fichar por el Bàsquet Manresa es lo mejor que me podía haber pasado”).

Al equipo no le fue nada mal (duodécimo), pero él debió darse cuenta de que el primer escalón no era para él y regresó a la LEB Oro, donde había auténticas bofetadas con él. Se lo llevó el Ford Burgos, donde en tres temporadas volvió a ser el mismo hombre importante de antes de la experiencia en Manresa. En la tercera de ellas el equipo logró el ascenso deportivo que se había resistido en las dos anteriores, con Toledo mostrando su clásica regularidad estadística (8,7 puntos y 5 rebotes).

Sería aquella su última etapa en España, regresando a su país a dos de los equipos punteros de la máxima categoría como el Mogi das Cruces y el Pinheiros, su club desde 2014. Allí ha jugado más de ‘4’ que de ‘3’. El pasado verano cumplió 32 años y él sigue a lo suyo: 7,2 puntos y 5,8 rebotes.

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Con su actual equipo, el Pinheiros (Foto: FIBA).