Antwon Harmon Johnson: Americano de corazón enorme en el ascenso del Granada

Antwon Harmon Johnson: Americano de corazón enorme en el ascenso del Granada

Javier Ortiz Pérez

Seguro que a Antwon Harmon Johnson se le recuerda más por haber dejado una impronta de tipo con un corazón enorme en el ascenso del Granada en 2001 que por haber disputado un solo encuentro con el Unicaja 94-95 que fue subcampeón de Liga. En Málaga fue reclamado desde el filial de EBA para sustituir al lesionado Serguei Babkov (11 minutos, anotó los dos tiros libres que lanzó), pero la gloria y el reconocimiento le llegó unos años después: durante la temporada como nazarí, cuando se lesionó, renunció a su sueldo para que pudiese venir otro jugador. Y cuando regresó, fue clave sobre la pista y disfrutó del éxito como el que más.

Fue una persona adorada auténticamente en la ciudad de La Alhambra por aquel gesto tan inesperado de renunciar a lo que le correspondía por el bien del equipo. A veces se llega a acuerdos en estos casos, con sus clásicos tiras y aflojas, pero tratándose de él había una cuestión más allá de lo meramente mercantil. ‘Antuán’, como fue conocido allí, se hizo un granadino más.

-  Abrazado con Antonio Gómez Nieto el día del ascenso del Granada (Foto: Juan Ortiz). 

Como contaba Dani Barranquero hace unos años en acb.com, no fue una estrella universitaria en Northern Illinois ni tampoco un americano de renombre en Europa. Antes de aterrizar en Málaga había pasado ya por Finlandia y Lituania. Después aquel solitario encuentro ante el Amway Zaragoza de la undécima jornada, regresó al filial. De la EBA no se movió para su primera experiencia en Granada con el Albolote. Fue progresando e hizo buenos números en Huesca en la LEB, lo que le valió para mejores contratos en Turquía, Israel y Polonia. En el país otomano consiguió la nacionalización y fue ‘rebautizado’ como Adnan Cansin.

Su regreso a Granada se vio dificultado al principio por los problemas físicos. Jugó lesionado, pero eso no le impidió hacerse el líder dentro y fuera. En un club con terribles problemas económicos que no podía sustituirle (se habían marchado varios jugadors por impagos), supo dar un paso al lado y ceder protagonismo. La consecuencia, bajo la dirección de Antonio Gómez Nieto, fue dar la sorpresa en los ‘playoffs’ y batir en el momento decisivo al Menorca. Harmon/Cansin se hizo muy amigo del sólido equipo de nacionales que poblaba aquella plantilla: Dani Romero, Juan Carlos Liñán, Ernesto Serrano, Rafa Talaverón, David Mesa, Félix Sánchez, Héctor Manzano, Javier Pin…

Continuó su trayectoria en el Elizur Kiryat-Ata israelí en lo que sería el último año de su carrera. Y volvió a su Chicago natal para hacerse asistente social, ayudando a los desfavorecidos, además de aconsejar a adolescentes sin rumbo. A nadie podía extrañarle teniendo en cuenta la personalidad generosa que había mostrado en Granada. 

No perdió de vista el baloncesto: asesoró a los Bulls en cuestiones sociales y entrenó a chicas. A partir de 2009 se ha encargado del área deportiva del Chicago Hope Academy, una escuela cristiana abierta a otras religiones que busca completar la formación deportiva con la humana.  Allí entrenó a su hijo, Torrance. Seguro que un trocito de su alma es para La Alhambra y el Palacio de los Deportes granadino.

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