Rafa Ramírez: Del canterano en Collado Villalba a controlador aéreo

Rafa Ramírez: Del canterano en Collado Villalba a controlador aéreo

Javier Ortiz Pérez

No se trata de un caso único, pero casi. Además de nuestro protagonista de hoy, Rafa Ramírez, hay otro exjugador de la Liga, Ángel Santana (ya hablamos aquí de él) que también se gana la vida en un trabajo tan especial y exigente como el de controlador aéreo. En el caso de Ramírez, un pívot de 2,02, su experiencia en la élite se circunscribió a unos pocos partidos con el Collado Villalba en la temporada 89-90.

Nacido y crecido en la ribera del Manzanares (no es raro que sea un gran hincha del Atlético desde niño), empezó a jugar al baloncesto relativamente tarde: con 14 años. “Medía dos metros y apenas había tocado un balón, pero me dio por ir a hacer las pruebas del Real Madrid, pero no tenía el nivel. Me recomendaron que fuera al colegio San Viator, que me pillaba cerca de casa, con Pepe Domaica, que era cura, profesor y le encantaba el baloncesto. Entonces el colegio era filial del Cajamadrid”, recuerda.

Con el Atlético de Madrid Villalba 90-91.

Al llegar a edad junior, le llamaron de Villalba. “Fue Gustavo Nieto y marcharme allí fue una decisión buenísima. Fueron dos años muy buenos, con amigos a los que todavía sigo viendo. Ahora vamos a celebrar el 30 aniversario de aquel equipo. Deportivamente nos fue sensacional. En la primera temporada nos clasificamos para el Campeonato de España, en Badalona, dejando fuera al Madrid y quedamos quintos. Y en la segunda ya fuimos campeones de Madrid y subcampeones de España en Badajoz. Fue increíble”, apunta.

Fue en aquella inolvidable temporada 89-90 cuando participó en dos partidos (cuatro minutos) con el primer equipo. “Fue una paliza estar al mismo tiempo entrenando con el junior y el senior”, asume. Al tiempo, estudiaba Ciencias Políticas. Su progresión se estancó: “Con mis 2,02 estaba un poco en terreno de nadie. Me faltaba cuerpo para jugar en ACB como pívot y rapidez para hacerlo como alero”. Cubriendo el hueco de lesionado Ion Rementería, siguió durante unos meses en la disciplina del Villalba 90-91, entonces asociado con el Atlético de Madrid, pero acabó la temporada en Segunda División con el Puertas Derma de Villacañas (Toledo).

Regresaría al equipo de la sierra madrileña la siguiente campaña, primero en el vinculado Las Rozas (fue campeón de Segunda) y después en Primera B con el propio Collado Villalba justo antes de su desaparición. Entre medias su incorporación al Viña Costeira coruñés no fructificó después de unos días en la ciudad gallega.

No paró ahí su idilio con la canasta. Al tiempo que hacía el doctorado, se metió en el baloncesto universitario, en el CEU. Su último equipo fue el Azuqueca, que era donde militaba cuando mediados los 90 salieron las oposiciones para ser controlador aéreo y las aprobó. “Mi primer destino fue Mallorca y me fue imposible seguir jugando. Allí estuve cuatro años y desde entonces estoy trabajando en Madrid”, cuenta. Su contacto con el baloncesto desde entonces ha sido alguna ‘pachanga’ suelta con los amigos, algo “imposible” ahora mismo, ya que hace cinco años “se destrozó” la rodilla esquiando.

 

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En la actualidad, con una camiseta “shakesperiana”.