Ryan Humphrey: Tardío debut en la Liga Endesa de un ‘4’ con recursos

Ryan Humphrey: Tardío debut en la Liga Endesa de un ‘4’ con recursos

Javier Ortiz Pérez

Aquella temporada 2012-13 pasaron demasiadas cosas raras en el Blancos de Rueda Valladolid. Una de ellas fue el fichaje para acabar la temporada de un norteamericano de mucha calidad, pero ya muy ‘de vuelta’, como Ryan Humphrey para los últimos seis partidos ligueros. 

Su aportación fue muy escasa (2,7 puntos y 2,8 rebotes en 12 minutos), impropia de alguien que había tenido mucho nivel y a quien en España le habíamos visto completar anteriormente muy buenas actuaciones en LEB Oro con Murcia (recta final de la 2005-06), León (2009-10) y Cáceres (2010-11).

Ascenso en 2006 en Murcia.

De hecho, Humphrey, aunque no era muy mayor (todavía no había cumplido los 34) ya no volvería a jugar después de aquellos dos meses en Pucela, dando por concluida así una carrera que incluyó tres temporadas en la NBA (85 partidos entre Memphis, al lado de Pau Gasol, y Orlando). Nunca pasó de ser uno de los últimos interiores de la rotación, seguramente perjudicado por su condición de ‘4’ bajito y sin tiro, aunque, claro, de enorme capacidad atlética y no malos recursos en el poste bajo. De hecho, en Europa y Sudamérica acabó siendo más útil como ‘5’ por una cuestión de espacios.

Estamos hablando de una primera ronda: fue elegido con el 19 por los Utah Jazz en 2002 después de un periplo universitario que repartió entre Oklahoma, su estado natal, y Notre Dame (18,9 puntos y 10,9 rebotes en su año senior, ahí es nada). Varios equipos dejaron pasar a Tayshaun Price o Carlos Boozer por escogerle a él. Pero en la NBA apenas consiguió 9 minutos por encuentro y así es difícil pasar de los 3 puntos y 3 rebotes cada noche…

En el baloncesto FIBA quizás le faltó la oportunidad en un ‘grande’. Estuvo en Italia (Reggio Emilia) antes de contribuir al ascenso del Polaris Murcia en 2006, aunque más bien con un papel complementario. Chipre (Apoel Nicosia) fue su siguiente estación, pero su intento de volver a la NBA estando en la liga de desarrollo no fue a ninguna parte. En León y Cáceres sí fue el líder del juego interior, aunque, como ya se ha comentado, tenía el problema de su falta de tiro para actuar de ‘4’ en el baloncesto moderno. En todo caso, en ambos sitios rozó los 20 puntos de valoración.

Luego se especializó en jugar en Latinoamérica, teniendo un 2012 realmente de récord porque en ese año natural vistió la camiseta de seis equipos distintos: tres argentinos (Atenas, La Unión y Obras Sanitarias), uno uruguayo (Biguá), uno venezolano (Bucaneros de La Guaria)( y un último dominicano (Titanes del Licey).

Últimos mates de su carrera en Valladolid, en 2012.

Después de retirarse se integró en el cuerpo técnico de la universidad de Notre Dame, donde ejerce como mentor de jóvenes valores como Steve Vasturia, jugador del Trapa Palencia. “Le he hablado bien de Europa”, comenta, satisfecho en su nueva vida y con buenos recuerdos de su paso por aquí. “Cuando me preguntan por todos los países en los que he jugado, España está en lo alto de mi lista. Disfruté con la gente, las experiencias, los clubs y la cultura. Hay muchos principios, ideas y conceptos que he adoptado en mi forma de entrenar de lo que aprendí allí”, cuenta.

En su opinión, “como jugador era capaz de adaptarme a múltiples roles, que fueron distintos en la NBA y en España. “En uno sitios fui una ayuda y en otros, el jugador franquicia”, concluye.

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En la actualidad, como entrenador asistente en Notre Dame.