Linton Townes: La finísima muñeca que sedujo en Madrid, Ferrol, Manresa, Lugo y Gijón

Linton Townes: La finísima muñeca que sedujo en Madrid, Ferrol, Manresa, Lugo y Gijón
Townes pasó por muchos equipos españoles. En la imagen aparece en el OAR Ferrol (93-94) y Manresa (94-97)

Javier Ortiz Pérez

Fue uno de esos americanos icónicos, de esos que el aficionado de una cierta edad recuerda perfectamente con su sola mención. Linton Townes dejó huella en el Real Madrid, aunque solo fuese una temporada, por sus formas de tirador elegante, y puede presumir del doblete Liga-Copa de 1986. y también ayudó en ACB a equipos más modestos como Ferrol y Manresa, donde ganó la Copa del Rey 1996. Incluso muy veterano no le importó ‘arremangarse’ para defender en la LEB los colores de Lugo y Gijón, estos últimos al borde de los 40 y con ascenso a la élite incluido… formando pareja extranjera con un jovencito llamado Luis Scola.

Lanzando a canasta con el Real Madrid (85-86). 

Hace cuatro años pudimos contactarle. Vivía en Virginia. Era informático en el Martha Jefferson Hospital, desde donde recordaba aquella temporada de blanco en la que, aun con muchos ‘gallos’ en el vestuario (Corbalán, Iturriaga, Biriukov, Fernando Martín, Wayne Robinson) se permitió promediar 17,2 puntos.

“Yo era un tirador, sí, pero sobre todo creía en el juego de equipo. No me gustaba abusar del tiro. Siempre creí que es más fácil ganar un partido con cinco jugadores y no con uno solo, así es que trataba de implicar a todos”, contaba con la misma tranquilidad que transmitía en la pista.

Nacido en Richmond (Virginia), jugó cuatro años en la universidad de James Madison y fue elegido en el puesto 33 del ‘draft’ de 1982 por los Blazers. Pero en la NBA nunca llegó a dar en el clavo en los 60 partidos que jugó entre Portland, Milwaukee, San Diego y San Antonio (9,1 minutos, 4,3 puntos).

El Madrid fue su primera aventura europea y hubiese tenido más continuidad de no haber sufrido aquella cruel eliminación en la Copa de Europa ante la Cibona de Drazen Petrovic

Desde luego, lo que llegó después en su posición, Larry Spriggs, no le mejoró en absoluto. Townes era un jugador a la vieja usanza: ligero, no muy fuerte físicamente, pero con conocimiento del juego y una muñeca de seda cuando era necesario.

También se ganó la vida en Israel, Francia… “Me gustó jugar en todos esos sitios. Todo fueron experiencias positivas. Lo mejor de España fue la gente, el modo en el que todos me acogieron. Hice algunas amistades que todavía duran hoy. Me encanta el estilo de vida de allí, los paseos y las cenas largas y tardías”, comentaba. En cuanto al juego, destacaba que “los jugadores eran fuertes mentalmente y había mucha calidad”.

Con el Manresa (94-97)

De sus tres temporadas en Manresa, aparte de la Copa ganada en Murcia con aquel triple de Creus ante el Barcelona, le quedará también algo para siempre: su hijo nació allí. 

El propio Linton contaba que habían viajado con él para que conociese donde había nacido. Y en el baloncesto asturiano se le sigue adorando por lo sucedido en aquella temporada 98-99, con él casi cuarentón promediando todavía 11,1 puntos en 27 minutos en pista (el año anterior había hecho 14,1 en 32 en Lugo, por cierto) y un tremendísimo 51,5% de triples.

Una anécdota sobre la implantación del baloncesto del ‘boom’ en la cultura popular lo pone que un grupo vasco de música se puso como nombre ‘Lin Ton Taun’, en evidente referencia a la pronunciación del nombre del jugador. 

“Había gente en el grupo que seguía mucho el baloncesto en la época y lo propuso. Nos hizo gracia el nombre y mucha gente nos lo ha preguntado desde entonces. Mentíamos diciendo que era un chico que había estado por aquí, pero en realidad es por Townes, evidentemente. Es una persona muy importante para nosotros. Cuando algo nos salía bien, nos decíamos: ‘has hecho un Linton’”, narra el bajista Bitti Tena.

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Imagen de 2014