Uros Slokar: Torre eslovena con cuatro equipos en cinco años en España

Uros Slokar: Torre eslovena con cuatro equipos en cinco años en España

Javier Ortiz Pérez

Había amagado con la retirada, pero Uros Slokar, tras un año sin jugar, continúa haciéndolo, aunque es fácil de imaginar que no a gran nivel porque lo hace en la liga suiza, en el SAM Basket Masagno. A los 35, parece claro su intento de alargar su carrera, que siempre ha estado en competiciones de mucho mayor nivel. En España mostró un rendimiento algo irregular, con frecuentes problemas físicos, pero también tuvo buenos momentos en los cuatro equipos para los que jugó (Manresa, Gran Canaria, Estudiantes y Sevilla). Llegaba con la etiqueta de que podía ocupar las dos posiciones interiores, pero acabó limitado a la de ‘5’.

En Manresa.

Slokar es de ese país donde brotan los jugadores con una facilidad pasmosa: Eslovenia. Se crió baloncestísticamente en ‘el otro equipo de Ljubljana’, el Slovan, desde donde su trayectoria cogió velocidad rápidamente basado en sus 2,10 a los que no les faltaba dureza: tres años en la Benetton de Treviso llamaron la atención de los entonces conocidos como ‘EuroRaptors’. El equipo de Toronto le seleccionó en el puesto 58 del ‘draft’ de 2005. El movimiento fue claramente atribuible a Maurizio Gherardini, ‘general manager’ entonces del equipo italiano que acabaría incorporándose a la estructura de los Raptors.

Aguantó un año más en Europa, pero luego no pudo resistir la tentación y emprendió una aventura americana bastante olvidable, con solo 20 partidos en la 2006-07 y 1,9 puntos y 0,7 rebotes en 3,6 minutos, números que explican por sí mismos su contribución a un equipo en el que militaba José Manuel Calderón.

Quedó entonces claro que la NBA no era su sitio, regresando a Europa para formar parte del Triumph Lyubertsy ruso. Tras regresar a Italia (Virtus y Siena) y Eslovenia (esta vez sí en el Olimpia), el Manresa le fichó en la 2010-11 y los resultados fueron positivos (10,7 puntos y 6,2 rebotes), lo que le permitió subir un peldaño en el mercado español con el Gran Canaria un año después, con un paréntesis en Roma de por medio. Sin embargo, en la isla se quejó a menudo de problemas en un gemelo y su rendimiento decreció notablemente (4,3 y 2,6).

Se marchó a Berlín, pero todavía le esperaban dos equipos españoles: el Estudiantes, que le fichó dos veces consecutivas iniciada la temporada en sustitución de jugadores lesionados (Lucas Nogueira y Stefan Bircevic) y finalmente el Baloncesto Sevilla, donde le vimos en acción en la 2015-16. Su primera etapa en Madrid fue la mejor. En total, 129 partidos en la Liga Endesa con 7,2 puntos y 4 rebotes en 20 minutos en pista.

Se sentía cómodo en España y se hizo fan del jamón rápidamente. “Me encanta sentir el apoyo de la gente, y te sientes realmente conectado con los espectador. Te empuja a ser aún más fuerte. Me gusta mucho la Liga, me siento muy cómodo jugando este juego rápido, móvil, y atractivo”, dijo en una entrevista digital cuando estaba en Manresa, en la que también se cuenta que es todo un experto en el campo de la informática. Solía echar una mano a los compañeros con este tema y anteriormente, en Treviso, asegura que creó la red en la que estaba alojada la web del club.

Italia fue desde entonces su refugio (Caserta y Cantú) antes de su aventura en Suiza. Se pensó la retirada después de pasar la temporada pasada en blanco, pero ese momento tendrá que esperar. También parecen lejanos ya sus tiempos en los que era un fijo en la selección eslovena, con la que disputó tres Mundiales y cinco Europeos… aunque no el de 2017, cuando fueron campeones.

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Durante su etapa en Estudiantes.