José Manuel Pérez: La leucemia se llevó hace tres décadas a un pívot del OAR Ferrol

José Manuel Pérez: La leucemia se llevó hace tres décadas a un pívot del OAR Ferrol

Javier Ortiz Pérez

En la triste lista de jugadores de la Liga ya fallecidos está José Manuel Pérez, un pívot andaluz que militó en el OAR Ferrol a mediados de los 80. La suya fue una historia dramática que conviene que no caiga en el olvido: murió seis meses después de jugar su último partido al no poder superar una galopante leucemia. Apenas tenía 20 años.

José Manuel Pérez.

En Pérez se habían fijado en la entidad gallega durante un campeonato de España junior. Era de Adra, en la provincia de Almería, y hacia la otra punta de España se marchó con la ilusión de abrirse camino en el baloncesto. Por lo que aseguran, tenía un gran potencial. Llegó a debutar con el primer equipo ferrolano en la temporada 85-86 de la mano de Moncho Monsalve. Medía entre 2,03 y 2,06 según distinta documentación. También estuvo durante una temporada en la universidad de Houston Baptist junto a otro interior, Alfonso Martínez, tras lo que regresó para reincorporarse al club ferrolano.

Falleció el 30 de noviembre de 1987. La enfermedad se lo llevó por delante muy rápido: el 25 de marzo de ese mismo año había disputado el que sería su último encuentro con el Vilagarcía de Arousa, que era filial del OAR. Después, se empezó a sentir mal y las pruebas revelaron el cruel motivo.

Santi Conde fue su compañero de equipo y compartió piso con él. “Era una persona que venía del campo y yo tampoco había salido mucho de Barcelona por entonces. Al principio me chocó un poco conocerle, pero era de lo más honesto y un gran compañero. Enseguida te dabas cuenta de cómo era. Tenía tan buen corazón…”, cuenta. 

Él sí consiguió superar una tuberculosis que le coincidió con la fecha de la muerte de Pérez. “Evolucionó muy rápido porque no había jugado nunca o casi nunca. Tenía una fuerza tremenda. Es curioso que, de trabajar en el campo, tenía un pectoral más desarrollado que el otro y enseguida le pusieron a hacer ejercicio físico para igualar los dos”, añade.

Felipe Coloma también le conoció bien, tanto en la pista como fuera. “Yo llegaba desde Alicante y fue mi anfitrión, el primero que me recibió en el piso”, recuerda. 

Con el número 5, en el OAR Ferrol 85-86.

Una de las anécdotas que vivieron juntos fue el día en el que la nieve les sorprendió en Vilagarcía. “Decía que era la primera vez que veía nevar y los del equipo nos hicimos unas fotos que todavía conservo”. Y que ha cedido para este pequeño homenaje. “Era un gran encajador de bromas. No tenía ni una mala respuesta”, añade. 

Hizo tal amistad con él que llegó a visitarle a su casa de Adra un verano. "Su familia era humilde a más no poder, pero fueron amabilísimos. Todavía tengo grabado el abrazo que me di con el padre cuando vinieron a buscarle cuando se supo que estaba enfermo”, explica.

Con los jugadores del Vilagarcía en plena nevada 

Aquellos últimos meses antes del fallecimiento fueron muy complicados para todos los que le conocieron. La enfermedad avanzó muy rápido, pero él no se hundió.

“Fue fulminante. Cuando ya estaba en el hospital fuimos a visitarle algunos del equipo y se nos cayó el alma a los pies. Le tenían en una habitación aislado. Se agarraba el pelo y nos decía riéndose: ‘Mira cómo me estoy quedando, me voy a rapar, así no puedo estar’. Estuvo peleando y aguantó poco tiempo más. Lo tremendo es que era un tío muy sano, porque los demás del equipo salíamos de fiesta y él no. Cuando íbamos a algún evento no se tomaba ni una cerveza”, cuenta Coloma.

“La muerte no existe.  La gente solo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo” (Isabel Allende).

 

 

 

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Bromeando con Felipe Coloma, que ha colaborado en este artículo.