Jason Robinson: Desde la segunda portuguesa a 142 partidos en la Liga Endesa

Jason Robinson: Desde la segunda portuguesa a 142 partidos en la Liga Endesa

Javier Ortiz Pérez

Se lo trabajó bien Jason Robinson en su larga etapa en España. No le conocía nadie cuando fichó por el Huesca en la entonces denominada LEB-2 (temporada 2006-07) y con el tiempo y mucho esfuerzo no exento de calidad se acabó convirtiendo en un buen jugador para la Liga Endesa. Un alero práctico, pero espectacular por momentos, que sabía interpretar bien lo que necesitaba su equipo de él: podía ser un cañonero o un perro de presa, dependiendo del momento.

En Valladolid, donde tuvo su primera oportunidad en la Liga Endesa. 

Aparición refrescante gracias a alguien que seguro que se dejó los ojos viendo vídeos y vídeos hasta apostar por traerle. Nacido en Seattle, tan humildes fueron sus comienzos que pasó por tres centros universitarios (el ‘JuCo’ Seward County, Buffalo y Pikeville) antes de pasarse dos años en la modestísima segunda división portuguesa (Sangalhos) y uno más en la primera lusa (Belenenses).

En Huesca fue un refuerzo de urgencia para el final de la liga regular y el ‘playoff’ de permanencia y lo cierto es que no lució demasiado (10,5 puntos y 4,5 rebotes). España pareció olvidarse de él porque acto seguido fichó en Corea del Sur. 

Su verdadero despegue hay que buscarlo en la 2008-09 en otro equipo con problemas, Gandía Basquet, donde ya alcanzó los 15,9 puntos, lo que le abrió las puertas del Melilla. Allí, con más jugadores importantes de la LEB Oro alrededor, siguió anotando mucho y bien.

La máxima categoría llamó a sus puestas en 2010. La escalada continuaba en Valladolid, donde no desentonó en absoluto durante dos temporadas en las que no se perdió un solo partido de los 68 posibles de la liga regular. 

Unos meses en Argentina con Gimnasia Indalo fueron el preludio de una llamada del Valencia Basket, donde tuvo un papel más secundario. Gipúzkoa (2013-14) y Zaragoza (2014-15) fueron sus últimas paradas en la élite, siempre rindiendo a satisfacción. 

En San Sebastián llegó a ejercer de máximo encestador de la competición por jornadas, justo unos meses después de haber pensado incluso en la retirada. “Cada jugador llega al tope de su carrera en momentos diferentes. Ahora estoy muy cómodo con mi juego. No me invento cosas, sé lo que puedo y lo que no puedo hacer. Antes podía hacer cosas que alguna gente diría que no podía hacer. Ahora estoy muy cómodo conmigo mismo, con mis habilidades. Sé lo que puedo y no puedo hacer y no intento hacer algo fuera de mis capacidades”, comentó en aquella época. En aquella entrevista elogiaba especialmente lo que le ayudaba a mejorar que Jon Cortaberria le apretase especialmente en los entrenamientos diarios.

En total, 142 partidos en la Liga Endesa y 11,3 puntos y 3,8 rebotes de promedio en 28 minutos en pista, a los que habría que sumar los 82 que disputó entre las dos LEBs (14,6 y 4 también en 28 minutos).

Últimos partidos en España en Zaragoza.

En los últimos años, ya veterano, ha regresado a Latinoamérica para apurar el basket, como hacen tantos. El Flamengo brasileño y el Soles mexicano disfrutaron de sus últimos vuelos antes de su retirada (todavía no oficial) en el 2017. Tiene 38 años ya y no parece vaya a retomar lo de las canastas. Ahora está hecho todo un hombre de negocios en Missouri City, en el estado de Texas: trata de sacar adelante dos establecimientos tan dispares como el Robinson Ribs and Wangs (especialidad en carne a la brasa) y el Robinson Elite Corsos, un servicio de cuidado de mascotas.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ

En la actualidad.