Fernando Tutau: De canterano en Granada a farmacéutico en Alcalá la Real

Fernando Tutau: De canterano en Granada a farmacéutico en Alcalá la Real

Javier Ortiz Pérez

Atendiendo al público en la farmacia que regenta en Alcalá la Real (Jaén), Fernando Tutau recuerda sus años en el baloncesto con modestia. De hecho, solo jugó cinco minutos, repartidos en tres partidos, en el Oximesa de Granada de la temporada 89-90. Fue su única experiencia ACB. Luego alargó un poco más esa etapa de su vida en categorías inferiores, pero su prioridad siempre fue sacar adelante la exigente carrera que había escogido.

En el Digsa Loja 93-94

Tutau destaca el papel que el equipo de su localidad, de unos 20.000 habitantes, hizo en los campeonatos autónomicos andaluces. “La competencia era tremenda, con los equipos de Málaga y Sevilla, pero conseguimos acabar terceros en dos ocasiones”, apunta. Estuvo en un campus en Puerto de Santa María con Chuck Daly y Jerome Kersey y cuando se marchó a Granada a estudiar no tuvo problemas para entrar en el entonces Oximesa.

Base de 1,90, comenta que Iñaki Iriarte, entonces técnico del equipo granadino, apostó por él “muy fuerte”. “Decía que yo le recordaba a Salva Díez e incluso quiso ficharme luego para Huesca”, dice. “Me llevó a varios partidos. Recuerdo especialmente uno en Canarias contra el equipo en el que estaba Carmelo Cabrera”, apunta. “Estuve una temporada más, pero fue un año convulso, con Vujosevic como entrenador y un gran jugador yugoslavo como Grbovic. No contaba mucho, pero fue una experiencia”, añade.

Cuando salió del club nazarí (“estaba desmoralizado y defenestrado”), pasó primero un año en Tercera “por matar el gusanillo” y después se integró en el cercano proyecto del Digsa Loja al tiempo que avanzaba cursos. “Teníamos muy buena gente, como un ruso llamado Minaev que era un jugadorazo. Y hasta estuvo Miguel Tarín durante una época”, comenta. “Después, en el Santa Adela, en Motril, creo que jugué el mejor baloncesto de su vida. Jugábamos a lo que a mí me gusta. El pívot más alto medía 1,98 y tirábamos un montón de triples por partido”, sostiene.

Cuando terminó de estudiar Farmacia, optó por seguir con el negocio familiar en ese sector. “Era muy complicado continuar en el baloncesto por lo que se pagaba en aquellas categorías durante esa época”, dice. Su establecimiento, llamado ‘Boticana’, ha obtenido incluso un premio en Nueva York gracias a su rediseño, orientado a ampliar al máximo las zonas de exposición al público.

Hace poco ha tenido la oportunidad de volver a revivir viejas épocas: “Vinieron a Alcalá la Real los veteranos del Real Madrid y formé parte del equipo que jugó contra ellos”. Ahora asegura estar en mejor forma que hace tres años, cuando superaba los cien kilos. “Afortunadamente he podido bajar bastante gracias a que salgo muy a menudo a correr”, apostilla.

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   En la actualidad, en su farmacia.