Erazem Lorbek: La ‘volatilización’ de un jugador dominante en el Barcelona

Erazem Lorbek: La ‘volatilización’ de un jugador dominante en el Barcelona

Javier Ortiz Pérez

Hay un olor a profunda tristeza en la historia de Erazem Lorbek. Y la hemos visto a tiempo real, en nuestra Liga, cuando pasó sin apenas transición de ser una pieza decisiva en un equipo campeón a prácticamente un ex jugador cuando apenas tenía 30 años. Muy pocos interiores han atesorado la calidad de este esloveno en el siglo XXI, pero las lesiones parecen haber terminado con una carrera que, en cualquier caso, cabe ser calificada como brillante.

MVP del Torneo Junior de L’Hospitalet en 2002. 

Su retirada, al menos por ahora, no es oficial. Y eso que desde que acabó la temporada 2013-14 con el Barcelona, teniendo ya un papel bastante residual, el esloveno solamente ha jugado un partido oficial. Fue el pasado mes de febrero con el Olimpia de Ljubljana, su ciudad de nacimiento. Ese día anotó 12 puntos (6/6 en tiros de dos) en 16 minutos, demostrando en estar en buena forma, pero no hubo continuidad. Y el tiempo pasa y seguimos sin verle otra vez en una pista. 

Una auténtica pena porque era un jugador dominante, que aunaba buena muñeca y conocimiento del juego, aunque nunca fue un atleta, ni antes ni ahora. No le hizo demasiada falta hasta que empezó a tener dolores aquí y allá y a entrar y a salir de los quirófanos.

Lorbek empezó en el Olimpia, pero culminó su formación un año con los Spartans de Michigan State. En su regreso a Europa fue acogido por la Fortitudo de Bolonia durante tres temporadas (2003-06), donde fue ‘rising star’ de la Euroliga en 2005, el mismo año en que fue seleccionado por los Pacers con el número 46 del ‘draft’.

El siguiente escalón fue el Unicaja 2006-07, pero no terminó la temporada. Se habló de problemas físicos para que no encontrase su juego en el Martín Carpena, teniendo que buscársele una salida con destino a Treviso

Quizás fue una prueba de madurez que a la larga le aportó mucho, ya que a partir de entonces todo fue para arriba: Lottomatica Roma (2007-08), CSKA Moscú (2008-09) y el Barcelona, donde llegó para hacer olvidar a David Andersen y lo consiguió con creces. En cinco años ganó tres Ligas, tres Copas, tres Supercopas y, por ahora, la última Euroliga azulgrana (2010). El último periodo auténticamente feliz de la sección antes de que el Madrid de Laso se hiciese con la hegemonía del basket nacional.

Experiencia fallida en Unicaja en la 2006-07 

Lorbek casi siempre fue decisivo jugando al ‘4’, haciendo muchísimo daño a las defensas rivales porque no era simplemente un tirador abierto, sino que lo hacía desde su atalaya de 2,10 y con unos enormes recursos técnicos que eran muy difíciles de parar. Además, su conexión con Xavi Pascual resultó especialmente buena.

Le quedaba un año de contrato más, pero las rodillas se interpusieron en su glorioso camino, que terminó con 217 partidos en la Liga Endesa y 9,2 puntos y 3,6 rebotes en 21 minutos. Su carácter de jugador discreto, poco espectacular, pero muy efectivo, queda retratado con una estadística: solo 35 de sus 625 canastas de dos puntos fueron en mate.

Empezó antes un infierno cuya temperatura solo conoce él. Aseguraba estar recuperado una y otra vez, pero resultó penoso ver cómo los equipos en los que estuvo a prueba no opinaban lo mismo: Limoges, Sassari y los mismísimos San Antonio Spurs (Summer League del 2016). Su vuelta a las canchas en casa resultó una anécdota. 

También resultó terrible que no pudiese participar en el mayor éxito del baloncesto esloveno, la victoria en el pasado Eurobasket, cuando había sido él quien había sostenido a la selección durante años y años.

En 2016 hablaba largo y tendido sobre su calvario. “Las lesiones son parte del juego, y la que yo tuve me molestó durante toda la temporada 2013-14 hasta el punto que no me dejaba jugar de la manera en que lo solía hacer (…).No esperaba estar fuera de las pistas dos años, pero por otra parte quería estar cien por cien seguro de que podía volver. A la que pasaba el tiempo y veía todos los aspectos que necesitaba mejorar de mi juego, aspectos que antes no había tenido tiempo de trabajar, decidí prepararme de la mejor manera para convertirme en un mejor atleta y en mejor jugador de baloncesto”, explicaba.

Dominador en el Barcelona durante un lustro. 

Pero a medida que avanza el tiempo, el juego se hace más físico y menos para jugadores como él, que siempre serán necesarios, pero siempre que estén al cien por cien. “El baloncesto ha evolucionado, ahora se juega más rápido, pero estoy preparado. Durante la recuperación trabajé este aspecto. El tipo de juego que se practica ha cambiado pero mi inteligencia en el juego sigue siendo la misma”, aseguraba en la misma entrevista. En ella ya aseguraba que intentaría al máximo volver a ser él mismo. “Tengo mucho que dar pero también que aprender. Aún hay mucho baloncesto dentro de mí y creo que debo estar en la pista”. Han pasado dos años y ojalá esas palabras no se las lleve definitivamente el viento.

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Captura de su único partido jugado en el Olimpia, en febrero pasado.