Jeremiah Massey: Decepcionante en el Real Madrid, decepcionante en el Obradoiro

Jeremiah Massey: Decepcionante en el Real Madrid, decepcionante en el Obradoiro

Javier Ortiz Pérez

Dos de dos… en negativo para Jeremiah Massey en España. Ni respondió a las expectativas en el Real Madrid, que le firmó un largo contrato de tres años del que apenas cumplió uno, ni ayudó al Obradoiro unos meses después en su lucha por la salvación, siendo protagonista incluso de problemas disciplinarios. Un auténtico desastre que lleva a entender cómo no volvió a ser reclamado para la Liga Endesa un jugador muy valioso a nivel deportivo y que además cuenta con el pasaporte comunitario (llegó a jugar con la selección de Macedonia).

A veces pasa esto: un profesional con buen prestigio queda ‘gafado’ en un país porque no ha caído en el lugar correcto en el momento adecuado. Ni tampoco ha sabido manejarlo. Massey dilapidó en apenas dos años el buen cartel que había obtenido en Grecia, donde había jugado a excelente nivel en Larissas (2005-06) y Aris (2006-08). El Madrid llegó a pagar un traspaso al conjunto de Salónica para hacerse con sus servicios: Joan Plaza le consideraba un estupendo referente en el juego interior gracias a su fiereza y competitividad.

Con el sello clásico de los crecidos en el duro Detroit y añadiendo a ello haber terminado sus estudios en Kansas State, al país heleno había llegado tras la frustración de no entrar en el ‘draft’ que le correspondía, el del 2005. Pero sobre todo en el Aris se mostró como alguien muy fiable, capaz de ser MVP de varias jornadas en la Euroliga y de ser el hombre más espectacular de la competición en 2007. Alberto Herreros se deshizo en elogios hacia él: “Es un jugador muy completo, ya que puede ser muy productivo en ataque, es sólido en defensa, fuerte en el rebote y un buen jugador de equipo. Es un hombre con un físico privilegiado”. Sin embargo, su adaptación resultó muy lenta y dificultosa, los resultados del equipo fueron malos y ya en la siguiente temporada, la 2009-10, el Madrid le tuvo entrenando a parte, a la espera de resolver su contrato. Ettore Messina ni lo intentó con él.

Surgió el ‘Obra’ como posibilidad, ya que se le había marchado inesperadamente Marc Jackson y Reyshawn Terry, con el que coindidió en el Aris, le avaló. En juego estaba la lucha por la salvación. 

 

“Garantizo jugar para el equipo. Creo que puedo hacer muchas cosas para ayudar a ganar”, soltó en su presentación. Pero solo estuvo seis partidos antes de ser cortado también y de nuevo acabó entrenando solo a la espera del acuerdo económico. Sumados a los 38 encuentros que jugó en Madrid, se quedó en medias de 9,2 puntos y 4,6 rebotes en 23 minutos. 

Especialmente flojo fue su porcentaje desde la línea de tres puntos (27%) cuando se esperaba que fuese alguien que pudiese abrir el campo, además de dar miedo en la pintura.

España, claro, desapareció de su particular mapamundi baloncestístico. No se le quitaron las ganas, no obstante, de hacer una y otra vez las maletas: Rusia (Lokomotiv Kuban, Krasnye Krylia), Alemania (Brose Baskets), Líbano (Champville, Amchit Club, Al Rayidi), Qatar (Al-Gharafa), Argentina (Libertad de Sunchales), Macedonia (MZT Skopje) y Argentina (Quimsa) han sido sus paradas desde entonces.

Cumplidos los 36 años, está por ver si continuará jugando, ya que la última campaña tuvo algunos problemas físicos que menguaron su rendimiento.

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