Mickael Gelabale: La falta de consistencia de un jugador con muchas cualidades

Mickael Gelabale: La falta de consistencia de un jugador con muchas cualidades

Javier Ortiz Pérez

Mickael Gelabale es probablemente uno de esos jugadores sobre los que se esperaba más de lo que finalmente han dado. Parecía que podía ser una tremenda estrella porque cualidades, tanto en lo físico como en lo técnico, no le faltaban, pero se quedó en un gran jugador, que no es poco. Sin embargo, tanto a su juego como a su trayectoria en general les falta algo de consistencia, como pudimos comprobar dos veces en España: primero, en una etapa de dos años en el Real Madrid y luego apenas cinco encuentros con la camiseta del Valencia Basket.

Como prototipo del ‘3’ moderno, siempre dio la impresión de poder  hacer mucho más: tenía buena mano y un ‘chasis’ espectacular, dos cualidades que le llevaron a jugar también dos veces con los mejores, aunque sin llegar a cuajar del todo tampoco. 145 partidos en la NBA entre Seattle y Minnesota con cinco años de paréntesis entre ambos equipos y unos discretos 4,6 puntos y 2,3 rebotes en 16 minutos.

Machacando con el Real Madrid.

Y es que lo suyo nunca ha sido la continuidad. Nacido en el departamento de Guadalupe, viajó siendo muy joven a la Francia continental para desarrollarse en el baloncesto a la vista de sus tremendas posibilidades. Luciendo unas vistosas ‘rastas’, su progresión fue tan rápida que se permitió promediar 10 puntos y 5 rebotes en el Cholet con solo 20 años, lo que irremediablemente le llevó a un ‘grande’ como el Real Madrid en 2004. Su relación con Boza Maljkovic tuvo altos y bajos, pero le cupo el honor de, con un triple, empezar el camino de la remontada imposible en el quinto partido de la final ante el Baskonia, culminada por el triple de Alberto Herreros.

En su segundo año como madridista su juego pareció sufrir un ligero estancamiento, pero aún así escogió marcharse a la NBA, a unos Sonics que en 2005 le habían escogido con el número 48. Pudo presumir de jugar con Ray Allen y un ‘rookie’ Kevin Durant, pero en su segunda temporada se rompió el ligamento cruzado anterior y eso probablemente marcó el resto de su carrera. Estuvo durante la pretemporada con los Lakers, pero acabó en el Cholet, de vuelta a casa y con la misión de relanzar su carrera.

Empezó a durar muy poco en los equipos, como demostró en la 2012-13, que empezó en el Cedevita croata, siguió con un contrato temporal en Valencia (cinco encuentros, en los que agradó mucho a Velimir Perasovic) y terminó en los Minnesota Timberwolves. Su objetivo siempre fue volver a engancharse a la liga norteamericana, pero esa oportunidad no cristalizó a la larga. “Yo estaba esperando desde 2008 para volver a jugar en la NBA. Me criticaron por ello, pero era el precio del sueño”, dijo en L’Equipe. 

Tuvo que volver al Khimki después de ‘dejarse querer’ de nuevo en La Fonteta. No prolongó así sus 85 partidos en la Liga Endesa (7,6 puntos y 3,4 rebotes en 23 minutos), donde también pudo haber militado con el Lucentum Alicante en 2009, cuando sorprendentemente rompió un acuerdo económico que se había alcanzado previamente. También ‘sonó’ en Zaragoza en 2011.

Fijo en la selección, desde 2014 no se ha movido ya de Francia: Estrasburgo, Limoges, Le Mans y, desde 2017, Elan Chalon, donde la pasada campaña promedió 9 puntos y 5 rebotes en 24,4 minutos, números bastante positivos para alguien de 35 años en una competición de buen nivel como la gala.

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Cinco partidos en el Valencia 2012-13.