Lolo Castro: Tres partidos en Valladolid de un gran valor de las ligas federativas

Lolo Castro: Tres partidos en Valladolid de un gran valor de las ligas federativas
(Centro) Una foto especial para él: con el Sondeos del Norte que ganó la Copa de Galicia, abajo a la derecha.

Javier Ortiz Pérez

Lolo Castro aparece aquí gracias a que jugó tres partidos (19 minutos en total) con el Forum Valladolid de la temporada 99-2000. Aquella fue una aventura inesperada para un jugador que más bien ha sido conocido por rendir a muy buen nivel en las categorías federativas, desde la LEB a la EBA.

Su historia tiene un aspecto especial: empezó a jugar ya en edad junior sin haber estado federado antes. Esto en otra época era más o menos habitual si se trataba de pívots altos, pero no con alguien que posteriormente se ganó la vida sobre todo como base midiendo 1,92. Su explicación: “de niño hacía un montón de deportes: tenis de mesa, fútbol, el propio baloncesto… Cuando me fui a la universidad a La Coruña, un amigo me djio que fuese a hacer una prueba al Basketmar. Lo hice sin ninguna expectativa y tras una semana me pidieron que me quedase”.

Con el Rosalía de Castro, temporada 2003-04, en LEB-2

Para más curiosidad, recién llegado le pusieron como ‘1’ sin saber todavía los mecanismos del juego, pero los aprendió pronto. “Jamás había jugado en esa posición. Yo flipaba, pero me adapté. El bagaje de haber estado en otros deportes lo transferí al baloncesto”, comenta con naturalidad.

Cogió vuelo y en la 98-99 estaba jugando en LEB con el Sondeos del Norte Coruña promediando 13 puntos por partido. La siguiente campaña le salió irse a la otra punta de España, a Los Barrios, pero la experiencia no fue bien y solo disputó cinco encuentros. Fue cuando salió la opción de acabarla en Valladolid entrando por el lesionado Toñín Llorente para los últimos partidos de la pretemporada. “Estaba más cerca de casa y fue una experiencia bonita”, recuerda.

Regresó a la LEB, “disfrutando muchísimo” en el propio Sondeos y en el Rosalía. Luego bajó un escalón a la LEB 2, con dos etapas más en el equipo de Santiago y también temporadas en Lliria, Inca y Sabadell. “Ya tenía 31 años y decidí dejarlo a nivel profesional. Tenía curiosidad por hacer otras cosas que te impedía el baloncesto”, comenta. Siguió jugando, pero en EBA, “entrenando un día o dos a la semana”, al tiempo que iniciaba su nueva vida como empresario en el sector de la restauración en la capital gallega.

Con el Chantada durante cuatro temporadas (2007-11) demostró que era una competición para la que estaba sobrado, anotando casi 20 puntos por partido en alguno de esos años y también repartiendo mucho juego. “Me gustaba recuperar la sensación que tuve con Sondeos del Norte, con mucho vínculo con los compañeros y la directiva, consiguiendo eso tan utópico que parece a veces que es lo familiar. Estuve muy a gusto”, dice. Alternaba ya el puesto de base con el de escolta: “Quizás la posición en la que juegas es un poco anecdótica. Es una construcción técnica. Lo que hay que hacer entender el baloncesto y tener sentido colectivo. El baloncesto moderno va muy hacia eso”.

Ya retirado del todo, no deja sin embargo de echar alguna ‘pachanga’ con un grupo de amigos. Por lo que parece, le está yendo realmente bien en su nueva faceta: actualmente regenta un restaurante y un bar de conciertos en Santiago de Compostela.

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