Demond Mallet: Base americano que gustó mucho en Badalona

Demond Mallet: Base americano que gustó mucho en Badalona
Durante su segunda etapa en el Joventut

Javier Ortiz Pérez

El pasado febrero dejó el baloncesto Demond Mallet, justo el día antes de cumplir los 40 años. Llevaba unos meses sin equipo y finalmente optó por el adiós. En España solamente jugó para un equipo pero lo hizo dejando mucha huella: dos etapas distintas de dos años en el Joventut de Badalona. Cuesta encontrar un base americano más importante en toda la historia del club verdinegro. Quizás solo le supera Andre Turner.

Esas dos etapas de Mallet en el Palau Olimpic estuvieron bastante separadas en el tiempo, aunque no tanto en el rendimiento. La primera fue de 2007 a 2009, cuando todavía era un jugador bastante desconocido en Europa. Llevaba desde 2001 en Alemania y aún no había salido a una ‘gran liga’. El acierto de Aíto García Reneses al incorporarle resultó automático: ejerció de mentor de Ricky Rubio y ayudó al equipo a ganar títulos como la ULEB Cup y la Copa del Rey, lo que multiplicó su cotización.

Celebrando con Ricky Rubio la Copa del 2008.

Nunca estuvo en la NBA ni pareció buscarla mucho después de no ser ‘drafteado’ en 2001 tras pasar por la pequeña universidad de McNeese State. Tuvo buenos contratos en el ‘Viejo Continente’, como el que firmó en Turquía tras salir por primera vez de Badalona con el Turk Telekom y, sobre todo, el del Maccabi en la 2011-12. También vivió dos etapas distintas en el Charleroi, donde fue campeón y MVP en el 2011.

Su regreso a España fue muy celebrado. De 2014 a 2016 era ya un jugador diferente, pero sus números no se resintieron y apenas bajaron de los 10 puntos por partido que acreditó en la etapa anterior. En total fueron 141 partidos y 10,4 puntos en 23 minutos con un acierto en el triple que se acercó mucho al 40%. Su último equipo fue el Nancy en la 2016-17. Su carta de despedida, que aquí reproducimos, expresa bien sus sentimientos sobre un deporte que adoró y que le adoró:

"Para mi primer amor, Baloncesto, has sido el amor de mi vida desde el momento que te conocí hasta ahora. Has sido mi pareja de la vida con la que he compartido mis sueños más grandes y mis temores más profundos, mi dolor privado. Siempre ha estado a mi lado y estoy convencido de que nuestro matrimonio ha sido un partido celestial. Eclesiastés nos recuerda que hay un tiempo para todo y que todas las cosas buenas tienen que finalizar. Estoy convencido de que es hora de que finalicen mis días de juego, es hora de colgar las zapatillas de deporte y retirarme. Aunque finalicen los días de juego, mi amor por el baloncesto continúa. No sé qué nos deparará el mañana, pero sabemos quién nos sostendrá, y estoy convencido de que aterrizaremos en un lugar donde nuestro amor por el juego pueda continuar aunque de manera diferente. Nadie triunfa solo. Se necesita ayuda por el camino. 

He tenido mucha y tengo que agradecerla. Primero, a Dios, si su amor no hubiera florecido el viaje nunca hubiera comenzado. Gracias a mi madre, a mi padre y a mi hermano mayor por su apoyo durante todo el camino. He tenido la bendición de contar con un agente de primera clase, Craig McKenzie, que ha guiado mi carrera. Mi viaje ha estado lleno de entrenadores increíbles como Hub Jordan, Grant Westerchill, Ron Everhart, Rick Carlisle, Ken Scalabroni, Sasha Obradovic, Dirk Bauermann, Aíto García Reneses, Sito Alonso, Murat Ozyer, Stefan Koch, David Blatt, Bozzi Giovoni y Gregg Benoit. Gracias a todos por creer en mí. No sólo eso, también he tenido compañeros con mucho talento. Hemos trabajado duro y luchado juntos. Ya sea en la emoción de la victoria o en la agonía de la derrota, lo hemos compartido juntos. Agradezco todo el camino y la amistad que durará para siempre. También quiero enviar un agradecimiento especial a Patrick King, Álvaro Tor, Igor Crespo, Misko Raznatovic, David García Casanova y Jordi Fernández. 

Y a todas las ligas en las que he jugado, en la primera, la BBL Alemania, la Euroliga y la Eurocup. Finalmente, a mi amor, el baloncesto. No quiero hacer una lista de todos los reconocimientos que me has dado en mi carrera, pero te agradezco esta trayectoria. Has sido un extraordinario compañero. Estoy ilusionado por poder continuar el viaje, y por supuesto, contigo a mi lado. No quiero decir adiós, así que hasta luego. Que Dios os bendiga a todos”.

 

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Con el Charleroi en la Euroliga ante el Real Madrid.