John Lucas: Experto en contratos cortos en la NBA que se diluyó en Vitoria

John Lucas: Experto en contratos cortos en la NBA que se diluyó en Vitoria

Javier Ortiz Pérez

El empeño de John Lucas por emular a su padre, del mismo nombre, y triunfar en la NBA nunca se llevó a término. Y no se puede decir que no lo intentase de forma retirada: fue uno de esos profesionales a los que no les importaba nada firmar un contrato tras otro de diez días de duración con el objetivo de quedarse en el equipo, incluso rechazando mejores proposiciones a nivel económico de Europa y China. En ese recorrido tuvo una pequeña parada en Vitoria disputando un partido de la liga regular y todos los ‘playoffs’ de la 2008-09 (nueve más).

Hay datos a tener en cuenta. Lucas III acumuló 242 encuentros en la NBA, pero solamente ocho de ellos como titular. Su media de minutos en los seis equipos en los que militó (Houston, Chicago, Toronto, Utah, Detroit y Minnesota) se quedó en 12,1, en los que le dio tiempo a anotar 4,7 puntos. Casi siempre tuvo el rol teórico de tercer base, siempre atento a alguna posible lesión.  Tuvo algún momento aislado de gloria, como cuando anotó 13 puntos en el último cuarto para remontar con los Bulls un partido ante los Raptors, pero nada más. Aquello ocurrió en el 2012, aprovechando la grave lesión de Derrick Rose.

Sus mejores partidos en la NBA, en Chicago. 

Como casi todo jugador de padre conocido tuvo que vivir con esa sombra. Lucas ‘senior’ fue conocido en su época por apartarse del infierno de las drogas y llegar a ser un buen jugador en la liga. Su vástago repartió su carrera universitaria entre Baylor y Oklahoma State, pero no llegó a colarse en el ‘draft’ que le correspondía, el de 2005, perjudicado indudablemente por su pequeña talla (1,80). Eso no le amilanó y esperó su momento en la liga de desarrollo hasta que fue contratado por los Rockets, la primera de sus aventuras en la NBA.

En Europa no se le ha visto apenas en. Primero jugó en Udine y Treviso y luego está su fichaje en Vitoria en abril del 2009 después de haber ganado la D-League con los Colorado 14ers. Se necesitaba un repuesto para Vlado Illievski. No consiguió el hueco deseado en la rotación, aunque sí se mostró muy activo de cara al aro en los 11 minutos que promedió (4,3 puntos, 53% en triples). 

El equipo perdió la final ante el Barcelona (1-3) con él anotando solo en el primer partido (6 puntos en 13 minutos). A partir de entonces, 3, 6 y 4, con Dusko Ivanovic utilizando incluso a otros jugadores no especialistas para dar descanso a Pablo Prigioni. Su mejor encuentro había sido en semifinales, cuando le hizo 16 al Madrid en 22 minutos… aunque con el resultado ya decidido.

Recibiendo instrucciones de Ivanovic.

Atrás habían quedado los tiempos en los que se mostraba entusiasmado con su llegada al Baskonia. “Aquí se está muy bien, los aficionados, la ciudad y el club son de primera... todo está al máximo nivel. Diría que es como la NBA... pero la afición lo vive mucho más y cada partido significa más para nosotros porque no queremos decepcionar a la ciudad. De hecho, nos apoyan cuando estamos jugando y también fuera de la pista, es increíble(…). Sé que soy un jugador divertido de ver. Quiero darle mucha energía al equipo cuando entro a la pista: velocidad, intensidad, un tempo alto... Prigioni juega de un modo, yo de otro y cambiamos el ritmo del juego haciendo muy difíciles las cosas al equipo rival. Cuando se acostumbran al juego de Prigioni llego yo y tienen que cambiar todos los esquemas; cuando vuelve Pablo, les mata. Es una situación en la que sólo podemos ganar”, había dicho.

Desde entonces alternó la NBA (a su particular modo) con la liga china y la puertorriqueña. Su último intento con los mejores fue en Minnesota Timberwolves en la 2016-17. Solo jugó cinco partidos, pero al menos se supone que les dejó la tarjeta de visita porque la temporada pasada le contrataron como entrenador para el desarrollo de jugadores.

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Ahora trabajando para los Minnesota Timberwolves.