Jaka Lakovic: Referente azulgrana durante un lustro en la dirección de juego

Jaka Lakovic: Referente azulgrana durante un lustro en la dirección de juego

Javier Ortiz Pérez

Lo último que hemos visto en España de Jaka Lakovic es que era el entrenador del Bilbao Basket en su descenso a la LEB Oro. Recibió la máxima responsabilidad del banquillo cuando la situación era ya muy complicada y no pudo sacar al equipo de su situación. Seguro que fue una decepción, pero su futuro está ahí, dirigiendo jugadores, intentando transmitirles la sabiduría baloncestística que siempre acreditó sobre la pista.

Lakovic fue un jugador muy querido en el Barcelona durante cinco temporadas, identificándose especialmente con Cataluña. Su mujer es Helena Boada, que protagonizó un caso poco habitual en esa dirección: siendo una buena jugadora, aunque sin el nivel suficiente para  entrar en los planes de la selección española, se nacionalizó y llegó a jugar para la eslovena.

Fijo en la selección eslovena.

Ambos se conocieron en los años en los que Lakovic vistió la camiseta azulgrana. Lo hizo casi siempre con buena mano para distribuir el juego y sobre todo para anotar desde lejos. En sus 191 partidos ligueros promedió 8,9 puntos y 2,5 asistencias en 21 minutos con un buen 39% en triples. Eso sí: en la temporada más para el recuerdo, la 2009-10 con el título de la Euroliga (el último conseguido hasta ahora por el Barça) fue rebasado en la rotación de bases por Ricky Rubio y Víctor Sada, jugando únicamente 10 minutos en total entre la semifinal y la final ante CSKA y Olympiacos. También ganaría dos Ligas y tres Copas.

Su éxito en el basket tuvo algo de sorprendente teniendo en cuenta que era bastante desconocido cuando fichó por el Panathinaikos en el 2002. En su país no había pisado el club de referencia, el Olimpia, sino los más modestos Geoplin Slovan y Krka Novo Mesto. En Atenas su nivel fue altísimo, siendo el fichaje por el Barcelona en el 2006 una apuesta prácticamente segura, como se demostraría a continuación.

De hecho, tras su salida del Palau nunca alcanzaría el mismo nivel ni en Turquía (Galatasaray y Gaziantep) ni en Italia (Sidigas Avellino). Y se retiró de azulgrana en 2016, aunque jugando en el filial y ya con un pie puesto en la nueva carrera como entrenador. Cuando anunció su adiós dejó bien claros sus sentimientos sobre el baloncesto: “Ha sido y seguirá siendo una parte importante de mi vida, pero ya no como jugador profesional. En este camino he conocido muchas personas excepcionales y encontrado valiosas amistades que permanecerán para siempre. Me siento un autentico privilegiado. He tenido el honor de jugar para grandes clubes y colectivos, con los cuales me he identificado al máximo y siempre me he mostrado igual de comprometido, leal y orgulloso de los colores que he defendido”.

Celebrando la Euroliga del 2010 con el Barcelona.

Aparte de los típicos aradecimientos a compañeros, entrenadores y empleados, también dedicaba unas emotivas palabras a su familia: “Me han apoyado incondicionalmente. Soy consciente del sacrificio y ayuda que me han prestado, fundamental para recoger los frutos que he obtenido en mi carrera como jugador profesional de baloncesto. Por mi, a veces, han tenido que vivir la cara oscura del profesionalismo y sentirlo también en su propia piel”. 

Ya entonces declaraba sus intenciones: “Ha llegado el momento de compartir y transferir mi saber y experiencia a las generaciones que vienen, que continuarán ganando para todos nosotros. Rara vez somos conscientes que todos somos un gran equipo que necesita un montón de buen espíritu, cohesión y alegría para jugar”.

Con la pizarra en la mano todo ha ido muy deprisa: en la 2016-17 ejerció como ayudante de Alfred Julbe en el propio Barça B; en verano del 2017 formó parte del cuerpo técnico de la Eslovenia que se proclamó campeona de Europa y en la 2017-18 empezó en Bilbao como asistente de Carles Durán, luego lo fue de Veljko Mrsic y al final asumió el cargo principal en las últimas semanas. El desenlace fue el de todos conocido...

Eso no le ha desanimado. En la pasada Summer League de Las Vegas estuvo colaborando con los Minnesota Timberwolves. Tiene solo 39 años y aún mucho que decir en los banquillos.

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Con los Minnesota Timberwolves en la reciente Summer League.