Rimantas Kaukenas: Prestigio lituano que no encajó en el Madrid de Messina

Rimantas Kaukenas: Prestigio lituano que no encajó en el Madrid de Messina

Javier Ortiz Pérez

Como tantos buenos jugadores de prestigio europeo, Rimantas Kaukenas se vio afectado por el ‘virus Messina’ en el Real Madrid: rindió por debajo del nivel esperado bajo las órdenes del entrenador italiano pese a que su fichaje venía avalado por una excelente trayectoria internacional. 

¿Por qué?  Nadie ha sabido dar una respuesta exacta a lo sucedido con él y con varios de sus ex compañeros. El caso es que el lituano, un buen tirador que sabía sacrificarse para el equipo, desperdició unos meses en la capital de España en la temporada 2009-10. Después tendría un contrato temporal en el Baskonia en 2013. En todo caso dejó buena impronta en cuanto a lo profesional.

Es que se trata de uno de los mejores exteriores lituanos del presente siglo. Su trayectoria lo confirma. Nacido en Vilna, es un jugador de formación estadounidense: acumuló ocho años entre high school y la universidad de Seton Hall. Sin opciones de entrar en la NBA, empezó en el 2000 una carrera profesional que le llevó sobre todo a ser muy grande en Italia (Cantú, dos etapas en Siena ganando cinco Legas en total y Reggio Emilia), aunque también conocer Israel (Hapoel Galyl Elyon) y Bélgica (Oostende), Alemania (Telekom Bonn). En su país apenas jugó una temporada en el Lietuvos (2001-02) y otra en el Zalgiris (2012-13), pero sí fue un fijo en la selección.

De Siena llegó en el 2009 con muchos galones al Madrid. Rondaba los 14 puntos de promedio en la Euroliga y el equipo toscano dominaba a su antojo la competición transalpina, así es que nadie puso objeciones a su llegada. Quizás mejor tirador de media que de larga distancia, se implicaba en defensa al máximo, aunque sí que era un jugador un poco ‘de la vieja escuela’ a nivel físico. “Es increíble cómo entrena un tío de su trayectoria”, comentaba un por entonces joven Sergio Llull.

Un ‘clásico’ en el Montepaschi Siena.

Pero Kaukenas no encontró el sitio en un equipo con constantes problemas. Sus minutos fueron menguando hasta ocupar el último puesto de la rotación, siendo su sentencia definitiva el fichaje de Morris Almond. Durante semanas se supo que iba a ser cortado, pero él aguantó con profesionalidad. Siempre se cuidó de no criticar públicamente a Messina.  “La relación es buena, una relación entrenador-jugador. ¿Que es un técnico duro? Claro, todos lo sabéis. Pero a mí me gusta ese tipo de entrenadores, que te empuja a dar lo mejor de ti", comentaba. No llegaría a ser inscrito para los ‘playoffs’ (pese a todo se despidió con 8,3 puntos en 19 minutos y un buen 41% en triples), regresando a Siena a continuación para seguir ganando títulos.

Tres años después las lesiones en la plantilla le llevaron a ser baskonista durante un mes. Ya era muy veterano (36), pero cumplió saliendo del banquillo (29 puntos en 5 partidos y 85 minutos). “Ha sido un grandísimo profesional, una persona diez que nos ha ayudado a ganar partidos y dentro del vestuario ha tenido una presencia muy positiva”, decía de él Sergio Scariolo cuando se despidió.

Volvió a Italia, a Reggio Emilia, donde jugó hasta julio del 2016, cuando anunció su retirada. Sin embargo, en enero del 2017 descolgó las botas en el mismo equipo y acabó la campaña, tras la cual se centró en sus proyectos. El principal es el Rimantas Kaukenas Charity Group, una fundación dedicada fundamentalmente a ayudar a niños enfermos. También cuida de sus hijas, a las que habrá que seguir en el futuro a nivel baloncestístico: ADN no les falta porque la madre es la sueca de origen serbio Tanja Kostic, exjugadora de la WNBA y de varios ‘grandes’ europeos.

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