Willie Deane: Humildad, experiencia y esfuerzo... sin resultados positivos

Willie Deane: Humildad, experiencia y esfuerzo... sin resultados positivos
Con el Zalgiris en la Euroliga y en su último equipo, el Chalons-Reims

Javier Ortiz Pérez

Es fácil imaginar a Willie Deane presumiendo ante sus amigos de Estados Unidos de un pasaporte lleno de sellos. Desde 2003 lleva jugando ininterrumpidamente en Europa: uno de esos jugadores que acaban encontrando trabajo todos los veranos gracias a su fama de serios y cumplidores. Y más fácil lo tiene desde que logró el pasaporte de Bulgaria, uno de los diez países en los que ha jugado a nivel profesional. No es récord, pero no está mal.

El Estudiantes, iniciada ya la temporada 2011-12, está en ese particular álbum de recortes. No fue su momento más memorable: el equipo acabó ocupando plaza de descenso y él no resolvió demasiado a nivel ofensivo (5,2 puntos y 1,6 asistencias en 16 minutos), fallando especialmente en el tiro (19% en triples y 38% en tiros de dos). 

Nacho Azofra no pareció acertar cuando habló de él como “un base jugón”: a la vista de los malos resultados, había llegado como refuerzo desesperado junto a Tariq Kirskay y procedía del Khimik ucraniano.

“La presentación la hicimos en la sede de Asefa Seguros, y aunque no es ni mucho menos lo habitual, me tocó a mí irles a buscar al hotel a los dos. Willie no sabía ni papa de castellano, muy tímido. Intentaba explicarles las cosas que íbamos viendo de Madrid, como la plaza de toros de las Ventas, pero entre mi mal inglés y tal creo que no le interesó demasiado”, recuerda con una sonrisa en la boca Santi Escribano, uno de los encargados de prensa del Estudiantes, que cuenta otra anécdota sobre Deane. “Una vez que entrenamos en Coslada, porque Magariños estaba en obras, cuando acabó la sesión todos se fueron a los vestuarios, menos Deane, que se quedó a recoger las botellas y demás. Jamás he vuelto a ver a nadie hacer algo así. Ni al junior que sube a entrenar. Lo ven como tarea del utillero”, dice.

Luchando por un balón en el suelo en el Estudiantes m/jugador.

Ese carácter ‘gregario’ no le sirvió al ‘Estu’ para mejorar sus resultados con él en pista: tenía un gran físico para ser base y penetraba y defendía bien, pero no era lo que necesitaba seguramente el equipo, metido muy abajo en la clasificación y que demandaba más bien alguien que viese el aro con más claridad.

No volvería a España. Siguió conociendo Europa: antes de llegar a Madrid ya había estado en Grecia (Ilysiakos), Italia (Virtus Bolonia), Rusia (Spartak Primorye y Odesea), Bulgaria (Lukoil), Lituania (Zalgiris), Polonia (Turow Zgorzelec), Ucrania (Khimik) y Francia (Nancy). Repetiría en algunos de esos países y añadiría Letonia. Hasta ganó el título italiano con un ‘grande’ como el Armani de Milán.

En la última campaña ha jugado para el Chalons-Reims, cumpliendo el pasado 23 de febrero los 38 años. Pese a ello, le dio para promediar 6,8 puntos y 3,1 asistencias en 21 minutos y mantener al equipo alejado del descenso.

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