Sebas Mbansogo: La distancia enorme (y previsible) con Sergio Llull

Sebas Mbansogo: La distancia enorme (y previsible) con Sergio Llull

Javier Ortiz Pérez

Sebas Mbansogo está en el ‘club’ de los jugadores que solo han disputado un encuentro en la historia de la Liga Endesa. No fue hace demasiado (temporada 2014-15 con el Fuenlabrada) y todavía es joven (23 años) como para saber qué deparará el futuro y si amplía la cuenta. De momento, esta última campaña ha jugado en EBA en Alcobendas.

Pese a ser nacido en Madrid, por “temas personales” cuenta que no pudo obtener la nacionalidad española, así es que solo tiene suya de origen, la de sus padres: la de Guinea Ecuatorial.

Lo suyo con el baloncesto no fue amor a primera vista. “Desde pequeño había practicado varios deportes, pero me acabé decantando por el atletismo a los nueve años. A los 12, me di cuenta que el correr por correr no iba conmigo y decidí que era hora de ser una estrella del fútbol. Hice las pruebas de acceso para jugar en el Getafe y no contaron conmigo, así que me acabé jugando al baloncesto en Getafe, en el pabellón que estaba al lado de casa”, dice.

Al Fuenlabrada llegó poco después, con el momento del debut un 9 de noviembre del 2014 ante el Real Madrid. Fue un sueño cumplido. “Siempre que me preguntan, hablo de lo que me sorprendió la distancia que consiguió sacarme Sergio Llull en medio segundo, aunque sabía lo que iba a hacer. A veces es un tanto agridulce, porque ves que lo has tenido en las manos y ahora ya no estás en ese nivel, pero me siento muy afortunado, después de todo lo sufrido, no solo por mí sino por quienes me rodean, de alcanzar la meta que me propuse y del trabajo que supuso llegar hasta allí”, sostiene.

Vistiendo la camiseta del Getafe (Foto: Alba Pacheco).

Y es que su camino ha estado condicionado por las lesiones. Tuvo una muy grave como junior. “Me dio mucha rabia porque sabía que ese año iba a ser muy bonito e ilusionante. Comencé la pretemporada con el ACB y el LEB Plata y eso ilusiona a cualquier jugador de 17 años, pero bueno, al final después de esa lesión todo lo que llegó en Fuenlabrada sólo fue a mejor, por lo que no puedo decir que las lesiones me hayan marcado. Al final, en edades tan tempranas, con trabajo y convicción todo se puede superar. Nunca se deben poner las lesiones como excusa para el progreso que se realiza”.

En Alcobendas esta última campaña le ha ido bien (6,8 puntos de media). “No me puedo quejar. El club me ha acogido estupendamente y me ha tratado genial. En lo que al equipo se refiere, siempre nos quedamos con las ganas de haber estado más arriba, pero las circunstancias que nos han acompañado no han sido las más idóneas para conseguirlo. En lo personal, muy contento y recuperando muchas sensaciones como jugador. Creo que el estilo de juego permitía más creatividad y eso no hay jugador al que no le guste y, por suerte, se ha visto reflejado para bien”, analiza.

Respecto al futuro, está terminando el trabajo final de su grado de Marketing. “Espero que mi trabajo siga ligado al deporte dentro de ese érea. Me apasiona todo lo que rodea ambos mundos”, afirma. También hay quien ve en él un futuro entrenador. “La curiosidad siempre me ha picado y creo que todo lo que intenté aprender para poder ser base me hizo acercarme mucho a la pizarra de ‘coach’ y acabaré siéndolo en algún momento. De hecho, de vez en cuando intento aplicar a amigos que me lo piden las enseñanzas que me han dado durante todos estos años. Solo espero que si lo soy de verdad, consiga canalizar los impulsos del ‘Sebas jugador’ y transmitir la idea que tenga del baloncesto en ese momento”, apostilla.

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Con la selección de Guinea Ecuatorial.