Robert Kurz: De la brillantez de Granada a las críticas en Murcia y la redención en Fuenlabrada

Robert Kurz: De la brillantez de Granada a las críticas en Murcia y la redención en Fuenlabrada

Javier Ortiz Pérez

Robert Kurz tuvo una corta e intensa carrera como jugador de baloncesto. La suya fue una de esas retiradas prematuras y no del todo explicadas, al menos aparentemente, porque con 28 años obviamente podía haber tirado más de la cuerda. Cualidades no le faltaban: 2,08, buena mano desde lejos y conocimiento del juego, aunque también le faltaba el atleticismo que cada vez se les exige más a los pívots de hoy en día.

Machacando el aro con el Granada 2010-11.

En su paso por España hubo luces y sombras. Las primeras llegaron en Granada, donde solo disputó la primera mitad de la temporada 2010-11, promediando 13,9 puntos y 9,1 rebotes con un juego muy solvente. Sin embargo, en enero, y aunque el club aseguraba que estaba al corriente de pago, cogió la puerta y se marchó a los Artland Dragons de Alemania. Fue un ‘palo’ para el equipo nazarí, pero él ya había dejado su ‘tarjeta de visita’ para la siguiente campaña en España.

Le llamó el UCAM Murcia con la esperanza de que se convirtiese en el gran referente en el juego interior junto a James Augustine, pero no cumplió. Su rendimiento fue visiblemente peor que en Granada y tampoco concluyó la temporada, pero esta vez ‘cortado’ por el club. 

Él mismo se había mostrado autocrítico sobre su nivel unos meses antes: “Personalmente creo que no he sido yo durante todo este tiempo. He estado estudiando donde puedo hacer daño y cómo mejorar mis situaciones de tiro en nuestros sistemas. A partir de ahora creo que veremos un mejor porcentaje de lo que es Kurz”, dijo

Tampoco tuvo suerte con las lesoines (una rotura fibrilar le tuvo de baja un mes) y acabaría fuera con 6,9 puntos y 4,8 rebotes.

Tendría una tercera ocasión en España para redimirse. Y la aprovecharía como sustituto de Charles García en el Fuenlabrada de la mano del que fue su entrenador en Granada, Trifón Poch. “Es un gran entrenador. Disfruto jugando para él. Es un entrenador bueno para los jugadores. Su manera de jugar y de cómo trata de buscar situaciones favorables para nosotros... Es una de las razones por las que volví a España, a Fuenlabrada, para jugar con él”, contaba en Gigantes.com. 11,8 puntos y 6 rebotes fueron unas estadísticas más acordes a su calidad que las que había acreditado en Murcia.

Era la temporada 2012-13 y, aunque en la entrevista reseñada decía que le encantaba el baloncesto, ya no volvería a practicarlo profesionalmente. Formado en Notre Dame, en su haber puede presumir de haber jugado una temporada en la NBA, la 2008-09, con los Golden State Warriors, pese a que no entró en el ‘draft’. En 40 partidos promedió 3,9 puntos y 2 rebotes en 11 minutos. Otro par de veces se quedó a las puertas de entrar en los ‘rosters’ definitivos de Cleveland Cavaliers y Chicago Bulls.

En su Pensilvania natal decidió cambiar de vida en verano de 2014: abrió un gimnasio en Horsham y después ha ampliado horizontes en el mismo negocio en Rockville (Maryland). Activo en el mundo de los negocios, en su perfil de LinkedIn aparece como director de ZDC PA Holdings LCC hasta 2017.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ

Jugando el poste en Fuenlabrada 2012-13.