Ivan Grgat: El 2,10 internacional croata que solo jugó cinco minutos en el Unicaja

Ivan Grgat: El 2,10 internacional croata que solo jugó cinco minutos en el Unicaja

Javier Ortiz Pérez

No, no pasará a la historia del Unicaja Ivan Grgat, que solamente jugó dos partidos en la temporada 2005-06 con la camiseta verde. Fue un contrato temporal de un mes que a nadie se le ocurrió renovar a la vista de lo sucedido durante el tiempo que estuvo a las órdenes de Sergio Scariolo. Solo le alineó cinco minutos en total, en los que acumuló 2 puntos y ningún rebote.

Demasiado poco para un jugador de 2,10 con cierto cartel en el baloncesto europeo, pero que por algo se encontraba sin equipo. Aceptó la oferta malagueña con la esperanza de quedarse hasta el final de curso, pero desde el principio se vio que eso era imposible. Las lesiones de su compatriota Sandro Nicevic y del kazajo Stanislav Makshantsev le abrieron la puerta, pero poco más. Su trabajo se limitó a ejercer de ‘sparring’ de Daniel Santiago en los entrenamientos y a meterle una canastita al Pamesa Valencia el día de su debut

Su falta de acoplamiento fue reconocida incluso por el club en el comunicado en el que se anunciaba su no renovación, aunque, como suele ser habitual, se le deseaba suerte para el futuro y se le agradecían los servicios prestados.

Grgat es de la escuela de la Cibona, en cuyo primer equipo estuvo casi una década, desde 1990 a 1999. Hasta fue internacional absoluto (aunque con poco protagonismo) en el Eurobasket de 1997. 

Eso le impulsó hacia una carrera muy variada en el resto del continente, aunque sus mejores momentos fueron de vuelta a Croacia, con el Zadar, cuando promedió 10,4 puntos y 4 rebotes en la Euroliga 2001-02. 

También jugó en Lituania (Zalgiris), Polonia (Slask Wroclaw), Francia (Bourg-en-Bresse), Grecia (Aris, Paok, Maroussi y Apollon Patras), Hungría (Egis Kormend), Austria (Kapfenberg) y Bosnia (Siroki). Longevidad no le faltado: apurando las últimas canastas, sus últimos años han sido de vuelta a casa en clubs como el Sibenik, el Dubrava y el Hermes Zagreb, donde se retiró en el 2015 ya a los 41 años.

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“He jugado en muchos clubs y países y en todas las conversaciones mi favorito es la Cibona, ya que es el sueño de cada jugador para jugar en un club con una organización tan grande y tan buena, y que sea en su ciudad y su país. También estuve bien en Grecia. Resultó agradable porque fue lo más destacado de mi carrera, donde jugué en clubes serios y viví en un hermoso país con una cultura fascinante”, resumía hace poco en una entrevista en un medio bosnio. No ha dejado el baloncesto, ya que entrena en baloncesto de base en el club Krizevci: “paso la mayor parte del tiempo con mis niños”.