Bruno Hamm: El francés de talento... con altibajos en su año de Cáceres

Bruno Hamm: El francés de talento... con altibajos en su año de Cáceres

Javier Ortiz Pérez

Fue extraño el año que pasó Bruno Hamm en el Cáceres, prácticamente su única experiencia fuera de Francia en toda su carrera si se exceptúan unos meses en Suiza, ya poco antes de la retirada. Ocurrió en la temporada 2000-01 y estuvo bastante bien en cuanto a acierto y capacidad de dirección, pero su adaptación a nivel personal resultó complicada. 

Seguramente fue el motivo de que no continuase en nuestra Liga pese a que demostró de sobra el nivel suficiente como para ser un buen comunitario para la posición de base.

No era un cualquiera cuando fichó aquel verano de forma repentina, cuando el club extremeño ya parecía tener cerrado a Aleksandar Lazic. Pero con los problemas internos del Limoges, que acababa de proclamarse campeón francés, Hamm quedó libre y rápidamente Manolo Flores cambió sus planes e impulsó su contratación. 

Una buena referencia para la época es que había sido internacional francés en los Eurobasket de 1995 y 1997, aunque no dispusiese de muchos minutos en ninguna de las dos citas.

Con el Cáceres 2000-01.

Nacido en Estrasburgo, había pasado por varios de los mejores equipos franceses aparte del de su ciudad natal: Pau Orthez, Dijon y el propio Limoges. Le adornaban muy buenas cualidades: era dinámico, miraba con valentía al aro y podía jugar a diferentes ritmos. 

Formaba con Pepe Arcega una de las mejores parejas de bases de la competición. Precisamente por una lesión de su compañero tuvo que chuparse los 40 minutos en la cuarta jornada ante el Unicaja, alcanzando la que sería su mejor anotación de toda la temporada: 20 puntos.

Pese a todo, las derrotas se acumulaban y Flores fue destituido a las pocas semanas, siendo sustituido por Alfred Julbe, con el que Hamm tuvo una relación ‘tobogán’. Al principio jugó de forma deslumbrante, siendo decisivo en una racha de triunfos que llevó al equipo desde las últimas posiciones a la clasificación para la Copa del Rey. Especialmente recordada fue una canasta suya en el último segundo que sirvió para derrotar al Estudiantes en el Palacio de los Deportes (83-85).

Su segunda vuelta liguera fue peor, como la del equipo en general. Hubo un claro distanciamiento entre el técnico catalán y el jugador francés. Se asegura que apenas se dirigían la palabra, lo que quizás repercutió en su rendimiento sobre la pista. 

Los minutos ya no los tenía tan asegurados y sus números se resintieron (terminó con 7,3 puntos y 2,6 asistencias en 24 minutos, con un buen 43% en triples), pero aún así se mantuvo en los planes para la siguiente temporada. 

En acción en Francia.

La coincidencia era general: se trataba de alguien interesante, por muchas rarezas que tuviese en el día a día. Sin embargo, fue el propio Hamm el que optó por no continuar y regresó a Francia. Pasaría tres años más de vuelta en el Dijon, una temporada a medias entre el Lausanne suizo y el Orleans y dos etapas en el Gries Oberhoffen, su último equipo en la 2006-07.

Desde entonces ha entrenado en categorías inferiores de clubs como el Estrasburgo, el AUS y el Sig Association, pero no se ha llegado asomar al mundo de los banquillos profesionales. Por lo que parece, no se ha movido de su Alsacia natal durante este tiempo. La timidez que dejó entrever en Cáceres la lleva a la actualidad: su presencia en las redes sociales está muy disimulada o es directamente inexistente.

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A la derecha de la imagen, con su equipo de chicas en Francia.