Tomas Delininkaitis: En el 'tren equivocado' de un Murcia colista

Tomas Delininkaitis: En el 'tren equivocado' de un Murcia colista

Javier Ortiz Pérez

Un jugador de buen currículum y mal paso por España. Baste el dato de que Tomas Delininkaitis solamente ganó 3 de los 21 partidos que disputó con el Murcia en la temporada 2009-10. Su adiós, en febrero, tampoco es que sirviese para que el equipo saliese de la última posición que ocupó casi todo el año. En su caso particular, no está mal alcanzar los 7,6 puntos en 20 minutos en pista con un 37% en triples, su especialidad, aunque en otros aspectos aportó más bien poco y en los tiros de dos puntos se quedó muy corto con un 36%.

Una pena porque Delininkaitis sí que ha jugado bastante bien en otros lugares, sobre todo en su país y en Ucrania, de donde procedía. Nacido en uno de las grandes ciudades lituanas a nivel baloncestístico, Klaipeda, se hizo conocido en el Lietuvos Rytas, la que fue durante una época pujante alternativa de poder en el país al Zalgiris. Tanto fue así que ganó la liga del 2006 (4-0 en la final al equipo de Kaunas), así como la ULEB Cup un año antes.

Con el Lietuvos Rytas, el equipo en el que se dio a conocer.

Su carrera internacional empezó en Ucrania, primero en el Azovmash y luego en el Budyvelnik, desde donde llegó a Murcia con muy buenas intenciones. “Es un escolta, tirador, con muy buena mano, que juega bien el pick & roll, tiene muchísimos recursos en ataque, que nos va a abrir mucho el campo, que va a ser una de las referencias ofensivas del equipo y que detrás es un jugador correcto”, comentaba Paco Guillem, director deportivo del club, cuando se anunció su incorporación.

A esas alturas ya era internacional por Lituania, aunque fuese en un papel secundario. Cuando arrancó la temporada todo fueron problemas en el club murciano, incluso de índole financiera, y las derrotas se fueron acumulando. 

Edu Torres, sustituto de Moncho Fernández en el banquillo, llegó a colocarle de base, pero los resultados no mejoraron en absoluto. “Nosotros seguimos siendo una piña en el vestuario, tanto en los buenos como en los malos momentos”, decía en enero, cuando todavía hablaba de que había opciones de lograr la permanencia.

Apenas unas semanas después se llegaba a un acuerdo para la rescisión de su contrato y las declaraciones eran de otro tono bien distinto: “Si un día te ponen de base, y al siguiente de escolta, es difícil mantenerse centrado (...). No valió la pena firmar un contrato con el CB Murcia. Sentí que estaba en el tren equivocado”. Acabó aquella temporada en el PAOK de Salónica. 

Su accidentado 2010 no le impidió repetir en la selección, con la que consiguió el bronce en el Mundial de Turquía. Y a continuación fichaba por dos años por el Zalgiris, que había recuperado la hegemonía en el país.

Después volvió a Ucrania (Cheravsky), probó suerte en Letonia con el Riga, se asomó a Turquía, tuvo una segunda etapa en Grecia con el AEK y hasta apareció por la liga chipriota. En 2013 ganó la plata en el Eurobasket de Eslovenia. En 2016 regresó definitivamente a Lituania, primero con el Prienai-Bristonas y esta última temporada, ya con 35 años, con el Neptunas de su ciudad natal. Todavía ha sido bastante útil al lado de otro ex ACB como Renaldas Seibutis y promediando 8,2 puntos por encuentro.

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En su último equipo, el Neptunas Klaipeda.