Herb Blunt: Damnificado en la crisis del Granada de la temporada 90-91

Herb Blunt: Damnificado en la crisis del Granada de la temporada 90-91
Herb Blunt, en Granada en la temporada 90-91 y en una imagen de su perfil de Facebook de 2011

Javier Ortiz Pérez

No acertó el Puleva Granada en la elección de su pareja de norteamericanos de la temporada 90-91. Andre Goode y nuestro protagonista de hoy, Herb Blunt, no rindieron lo esperado desde el inicio y los rumores de que iban a ser sustituidos fue constante. Goode terminó ‘salvando el cuello’, seguramente por las estrecheces económicas del club, pero Blunt salió después de la decimoctava jornada, sustituido por John Ebeling.

La decisión acabó siendo acertada. Ebeling cogió el mando del equipo, aportó lo que no estaba aportando su antecesor, y el equipo salvó la categoría en un agónico playoff ante el Cajabilbao. Blunt ya estaba en casa hacía unos meses, seguramente preguntándose también por qué aceptó la oferta granadina el verano anterior.

En una imagen de su perfil de Facebook de 2011.

 

“Uno de los americanos más flojos llegados a la Liga ACB en los últimos años”, se llegó a escribir en ‘Gigantes del Basket’. Una vez más, al revisar sus números se confirma lo mucho que ha cambiado el baloncesto en estos años: nuestro hombre promedió, antes de ver rescindido su contrato, unos 15,4 puntos y 7,9 rebotes que para sí querrían la práctica totalidad de los interiores de hoy en día en la Liga Endesa. 

Pero claro, entonces se consideraba algo insuficiente, sobre todo tratándose de jugadores que se pasaban 35 minutos en pista cada partido.

La estatura era la gran baza de Blunt (2,10), pero también recibió a menudo críticas por su falta de fuerza. Neoyorquino de nacimiento, se había formado en una pequeña universidad (Oklahoma Sciencies & Arts) y no metió la cabeza en el ‘draft’ de la NBA, aunque sí en el de la CBA, donde jugaría para Tulsa, Quad City Thunder y Rockford

Tras unos meses en Argentina (San Andrés), llegó a España con los resultados reseñados: cuando se marchó, su equipo era último con 5 victorias en 18 encuentros.  

Tuvo, eso sí, algún momento brillante y un par de veces superó los 30 de valoración. Tampoco debió ayudarle que estuviese tan claro que el club y Antonio Gómez Carra le buscaban sustituto desde hacía tiempo: falló la opción de Nathan Buntin, que llegó a entrenar con el equipo, y se aceptó finalmente la de Ebeling.

Continuó unos años más en el baloncesto, primero en Finlandia y luego de regreso a Argentina, donde parece que su juego fue mucho más apreciado. 

Con un leve paréntesis para la CBA, allí estuvo hasta 1997 en varios equipos (Paraná, Quilmes, Luz y Fuerza Posadas y, finalmente, Obras Sanitarias).

Ahora vive en Filadelfia, donde, según un interesante reportaje publicado por Sergio Yepes en el Ideal de Granada, es operario de una empresa que suministra gas natural.

 

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ