Tiago Splitter: El adolescente brasileño al que Vitoria convirtió en un gran pívot

Tiago Splitter: El adolescente brasileño al que Vitoria convirtió en un gran pívot

Javier Ortiz Pérez

Hace unos pocos meses nos llegó la triste noticia de la retirada de Tiago Splitter, algo que se venía venir porque en los últimos tiempos con serios problemas en la cadera, apenas había jugado, pero que no deja de doler porque es una decisión que podía haber alargado más allá de los 33 años que tiene todavía. Una lástima porque, de seguir bien físicamente, hubiese podido continuar si no en la NBA, sí de nuevo en la Liga Endesa. España es un país clave en su trayectoria.

El Baskonia le trajo desde Brasil siendo un apenas un adolescente de 14 años y le pulió hasta convertirle en uno de los mejores pívots del continente. Lo hizo con un trabajo específico que él siempre ha agradecido públicamente y que le dio dividendos al propio club vitoriano, que tuvo en él una deliciosa base sobre la que cimentar sus éxitos de la primera década del siglo.

Festejando la Copa LEB-2 con el Bilbao Basket 

Y es que al brasileño no le faltaba prácticamente de nada. Alto (2,12), muy coordinado, duro cuando había que serlo y de una técnica individual que le permitía muchos recursos, tanto en el poste bajo (sobre todo aquí) como más alejado del aro en la NBA, donde también tuvo sus buenos años, aunque resultó más irregular. Se marchó tres años después de entrar en la primera ronda del ‘draft’ (2007, número 28) y hasta llegó a ser campeón con los Spurs en 2014. A partir de entonces se metió en una dinámica de lesiones que apenas permitió verle en Atlanta y Philadelphia.

El pasado 21 de mayo el diario Noticias de Alava publicó una extensa entrevista en la que disecciona un poco toda su trayectoria. Empieza diciendo que le dolía retirarse, pero que era algo que tenía que hacer porque si no podía haber acabado en una silla de ruedas. Reconociendo que su “espina clavada” es haber ganado una Euroliga con el Baskonia y alguna medalla olímpica con la selección, sí apunta a que tomó “las decisiones acertadas”. “Uno puede pensar que, a lo mejor, pude haber ido antes a la NBA. Pues sí, pero en su momento renové con el Baskonia convencido de que era lo mejor tanto para mí como la familia. Ahora es el instante en que no me arrepiento de nada”, comenta.

Después de hacer historia en el Buesa Arena tuvo un breve regreso (noviembre del 2011) para jugar unos partidos con el Valencia Basket en la temporada del ‘lock out’, algo que no sentó bien en Vitoria.

“Son cosas que pasan. Los seguidores deben asumir que el baloncesto es un negocio y que nadie juega por la camiseta de Vitoria o del Baskonia. Cuando estás aquí durante muchos años, conoces la ciudad y la afición, entonces eso ya es otra cosa. Pero si vienes por una sola temporada, tú no entiendes eso. Tuve mis razones en su momento para no recalar aquí y ellos las suyas para cabrearse. Yo lo puedo entender y ya está. Pero quiero aclarar que me llevo bien con Josean y con toda la gente del club”, explica.

En la Fonteta cerró su etapa en la Liga Endesa con 254 partidos (11,5 puntos y 5,4 puntos en 24 minutos). Anteriormente había ganado dos Ligas (2008 y 2010), dos Copas (2006 y 2009) y cuatro Supercopas (del 2005 al 2008). 

También merece un recuerdo su etapa de cedido durante dos años en el Bilbao Basket, primero en LEB-2 y luego en LEB (2001-02 y 2002-03, de los 16 a los 18 años, ojo ahí). Resultó increíble verle promediar ‘contra hombres’ 11,8 puntos y 6,4 rebotes en 26 minutos.

Todo un histórico en el Baskonia.

Le está eternamente agradecido a Iñaki Iriarte, el técnico con el que trabajó específicamente a su llegada a Euskadi. “Primero fue la persona que me enseñó la cultura que implica vivir en una ciudad como Vitoria, cómo se hacen las cosas, la importancia que tenía estudiar los partidos, la técnica individual... Fui el único jugador de la plantilla que trabajaba al margen en pos del crecimiento con un entrenador que no era del equipo. En cambio, hoy veo que en la NBA se hace eso en todas las franquicias”, comenta.

Además de a dos jugadores que le sirvieron como modelos como Pablo Prigioni y Luis Scola, en la entrevista también hace mención a Dusko Ivanovic: “Por mucho que nos quejábamos de él, nos enseñó muchas cosas. Sobre todo, cómo ser muy duro psicológicamente. No ha habido ningún jugador que haya trabajado con él que fuera débil a nivel mental. No podías ser flojo en esta materia, debías aguantar la presión en los entrenos y en los partidos. Al final, aprendías a saber manejarse mejor que cualquier persona normal en una situación límite”.

 

Jugando la final de la NBA con los Spurs.

 Su nuevo trabajo está en la NBA, donde acumuló 7,9 puntos y 5 rebotes en 19 minutos (344 partidos). Será ojeador de los Brooklyn Nets, algo que le ilusiona especialmente en un momento en el está enfrascado en una dura batalla judicial contra su ex mujer por la custodia de sus dos hijos.“Vamos a decir las cosas claras: yo soy un becario. Ante todo, quiero aprender. Voy a hacer labores como scout, un poco de técnica individual... No sé lo que me dejarán (risas). Puede que venga a Europa en varias ocasiones. El general manager de la franquicia es conocido mío y me ha abierto las puertas para probar un poco de todo y ver qué camino quiero seguir. Es una gran oportunidad”, dice. 

Por lo que asegura, no se ve como entrenador, sino más bien “en las oficinas. Sé que podré aportar mi granito de arena a los jugadores. Los pocos días que he pasado en Brooklyn he estado muy cómodo con viajes, entrenando a un chico... Ya veremos qué tal todo”.

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Transmitiendo sus experiencias a los jóvenes.