Laurence Ekperigin: Incorporación desacertada en el Gran Canaria 2011-12

Laurence Ekperigin: Incorporación desacertada en el Gran Canaria 2011-12
Intentando anotar con el Gran Canaria ante el CAI Zaragoza.

Javier Ortiz Pérez

A simple vista no acaba de explicarse bien el fichaje de Laurence Ekperigin en la temporada 2011-12 por el Gran Canaria. Probablemente se le tenía reservado el papel de último interior, pero incluso así su presencia resultó demasiado intrascendente: 1,8 puntos y 1,6 rebotes en 8 minutos en pista repartidos en 21 partidos. Los avales de este neoyorquino (padre nigeriano, madre inglesa) eran su pasaporte británico (internacional por su país), cuatro años en la ignota universidad de Le Moyne (NCAA II), uno en la liga coreana, la Liga de Verano de 2010 con los Nuggets y unos pocos partidos en Biella, donde apenas jugó.

En su último equipo, el Nantes.

Con ese currículum se apostó por él, quizás con la idea de ir haciendo de él un jugador válido de cara al futuro. “Es un honor”, dijo al ser fichado, cuando se definió como “jugador de equipo al que le gusta ayudar en defensa y el rebote”. 

Sin embargo, pocas cosas interesantes se pudieron atisbar en él. Al principio de la temporada Pedro Martínez le otorgó bastantes minutos, con un ‘pico’ de 20 en la sexta jornada frente al Alicante (también récords personales de 7 puntos y 8 rebotes aquel día), pero después fue jugando cada vez menos y menos hasta acabar postrado en el fondo del banquillo.

Resultó llamativo, por ejemplo, que desde la jornada 20 a la 32 (ocho encuentros en la pista y cinco sin pisar la cancha) no llegó anotar un solo punto, entre otras cosas porque no lanzó un solo tiro en ese lapso de casi 30 minutos en cancha. Es fácil imaginar que no estaba nada a gusto en esa recta final liguera y por lo tanto su no continuidad no sorprendió a nadie. No se le podía reprochar que lanzase a lo loco: firmó un estupendo 62% (16 de 26), aunque desde la línea de tiros libres demostró ser bien flojito (4 de 11, 36%).

Desde entonces no ha hecho demasiado ruido a nivel internacional. Se marchó al Ferrentino de la segunda categoría italiana, después descendió con el Poiters francés en la 2012-13, siguió en la ProA con el Nanterre un año, en 2015 regresó al Poiters y ahora está en en Nantes, uno de los equipos de debajo de la ProB. Allí acaba de promediar 10,4 puntos y 8,5 rebotes esta última temporada.

En Nantes fue noticia a principios de este año por motivos extradeportivos: fue multado con 1.500 euros por agredir a un compañero, cuyo nombre no se ha publicado, que realizó un comentario insultante sobre su novia. Ocurrió durante la celebración de una victoria y la caída al suelo le ocasionó una fractura de muñeca al otro jugador. Los hechos ocurrieron en el verano del 2017 y todavía está pendiente la causa por la vía civil.

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