‘Pooh’ Jeter: Tres equipos en España y gusto por la velocidad y la ropa

‘Pooh’ Jeter: Tres equipos en España y gusto por la velocidad y la ropa

Javier Ortiz Pérez

Uno de los más espectaculares bases americanos que ha pasado por España en este siglo, y eso que Eugene ‘Pooh’ Jeter no era apenas conocido cuando fue fichado por el Menorca en la temporada 2008-09. Tampoco su 1,79 era un buen aval en esta época de bases muy físicos, pero él rompió todos los tabúes gracias a su velocidad y capacidad para dirigir y anotar indistintamente. Aparte de en la isla, también jugó en Unicaja y Joventut y todavía anda en activo, en la liga china, donde en la última campaña ha promediado nada menos que 30 puntos. Y eso que tiene ya 35 años.

Viene de una familia muy deportiva: su hermana es Carmelita Jeter, velocista que ha conseguido numerosos éxitos internacionales, incluyendo el oro en 100 lisos en los Mundiales de 2011 en Daegu y la plata olímpica en Londres' 2012. Ambos se criaron cerca de Los Angeles, donde el pequeño Eugene eligió el baloncesto.

Menorca 2008-09.

Su carrera universitaria pasó bastante inadvertida en Portland. No entró en el ‘draft’ de 2006 y tampoco metió cabeza en los equipos NBA por los que probó, teniendo que esperar su momento en la liga de desarrollo con los Colorado 14ers. La llamada no llegó y él voló hasta Kiev para buscarse la vida. Ucrania acabaría siendo un país importante en su vida, ya que obtuvo la nacionalidad y llegó a jugar el Eurobasket de 2013 y el Mundial de 2014. Recientemente hasta ha echado una mano en las ‘ventanas FIBA’.

En ese lapso pasaron muchas cosas, empezando por su incorporación al Menorca, al que no pudo librar del descenso pese a sus 16,3 puntos y 3 asistencias en 32,4 minutos. Eso le valió al menos fichar por un ‘grande’ como el Unicaja, donde ejerció como sustituto temporal de Joseph Gomis

En Málaga solamente estuvo seis partidos en un tono bastante gris, seguramente porque es uno de estos jugadores que necesita mucho balón, mucho protagonismo, y le cuesta adaptarse a un rol más secundario. Aquella temporada 2009-10 la acabó en el Hapoel de Jerusalén.

Unicaja 2009-10.

Cumplió entonces un auténtico sueño: consiguió un hueco en la plantilla de los Sacramento Kings y disputó su primera y última campaña en la NBA. Sus números no fueron de relumbrón (4,1 puntos y 2,6 asistencias en 13,8 minutos), pero pudo sacarse la espina que tenía clavada desde niño. 

Y regresó a España a continuación con el Joventut en un año que fue de menos a más. Cerró como verdinegro un ciclo aquí de 69 encuentros con 13,4 puntos y 2,9 asistencias en 27 minutos.

Desde entonces donde parece haberse sentido realmente bien ha sido en China, aparte del habitual aliciente económico que supone la CBA. 

 

Solamente ha interrumpido su estancia allí para jugar unos meses en el Limoges en el 2015, ya que su incorporación al Besiktas en el 2017 fue vetado por la FIBA por una sanción al club turco. Esta última campaña, con los Tainjin Gold Lions, ha alcanzado los 30 puntos por partido, un buen dato para alguien que tiene ya 35 años.

No se sabe si su retirada está cerca, porque jugando así puede estar todavía un tiempo en las pistas, pero ya se ha movido de cara al futuro. Y de forma muy influyente. 

Junto a su compañero James Booker fundó en Los Angeles un línea de ropa y una boutique llamada Laced South Bay que, sin ir más lejos, patrocinó en febrero uno de los eventos paralelos al último Fin de Semana de las Estrellas de la NBA, el Trap All Star Fest. 

Fueron varias actuaciones de artistas como Young Dolph, NBA Youngboy, Metro Boomin y 03 Greedo y se contó con la presencia de jugadores y exjugadores como Chris Paul, Deandre Jordan, Lou Williams y Baron Davis.

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Con Jamal Crawford promocionando su línea de ropa Laced South Bay.