Adam Chubb: Solidez creciente en un año tranquilo en Zaragoza

Adam Chubb: Solidez creciente en un año tranquilo en Zaragoza

Javier Ortiz Pérez

No era una estrella, pero sí un jugador bastante útil. Adam Chubb fue de más a menos en el CAI Zaragoza de la temporada 2010-11, al que ayudó a conseguir una permanencia holgada desde su posición de ‘5’ sólido y sacrificado. Sus números no es que digan mucho (7,4 puntos y 3,9 rebotes en 20 minutos), pero nadie tuvo queja de su actitud en un equipo construido más bien alrededor de los jugadores exteriores. Cuando a él llegó la bola no se complicó: solamente tiró una vez desde más allá de la línea de tres puntos y acreditó un 53% de acierto en los de dos puntos. Experimentos, los justos, parecía ser su forma de moverse.

Buscando a un compañero al que pasar con el CAI Zaragoza.

Con 2,08 y unos 115 kilos, su sitio estaba claramente en la pintura. Formado en la universidad de Pennsylvania, tuvo una exótica primera experiencia profesional en Corea del Sur. A partir de entonces, solamente jugó en Alemania, donde fue especialmente apreciado, con el único párentesis de Zaragoza.

Un hito de su carrera fue defender a la selección de Estados Unidos en el Torneo de las Américas de 2005. No había mucho talento NBA en ese grupo que terminó cuarto (derrotados en la final de consolación por Venezuela) con Tyus Edney y Charlie Bell como nombres más conocidos. Pero Chubb no encontró su hueco y solo jugó 15 minutos en cuatro de los diez partidos posibles.

En la actualidad, con su hija.

Al parecer era un tipo con bastantes inquietudes que se interesó mucho por la historia de España y por la de Aragón en particular. Llegado con la vitola de prestigio de haber jugado la Euroliga con el Alba de Berlín, su etapa a orillas del Ebro empezó con algunas dudas, ya que numéricamente encadenó varios encuentros más grises incluso de lo permisible. Sin embargo, poco a poco su trabajo fue siendo el que demandaba de él José Luis Abós y ayudó a algunas victorias. Hasta tuvo algún partido especialmente brillante, como los 16 puntos y 9 rebotes que sumó ante el Menorca.

“Creo que siempre intentas mejorar, por eso vienes todos los días a entrenar. Cuando sienta que no estoy dando todo lo que puedo jugando, o que vengo a entrenar y no me preocupe de mejorar, será el momento de retirarme. Pero ahora sigo queriendo mejorar, sigo queriendo estar en mejor forma, aprender, así que creo que todavía tengo margen de mejora”, contó en una entrevista casi  terminando ya la campaña.

Acabó bien, muy seguro en el tiro y tan rocoso como siempre en defensa, pero no continuó. Regresó a Alemania, donde anteriormente había jugado (Giessen, Eismaren Bremerhaven, Artland Dragons y Alba de Berlín), y de allí ya no se movió hasta su retirada, prestando sus servicios en otros dos clubs (Oldenburg y, finalmente, Craisheilm Merlins) hasta el 2015.

Tenía 34 años y empezó un punto y aparte en su vida estableciéndose en Carolina del Sur. Se metió de lleno en el mundo de los seguros en Spruce Property Group y Pinnacle Life, que es donde trabaja actualmente. También aporta su experiencia internacional como consejero de la Escuela de idiomas, culturas y asuntos mundiales del ‘college’ de Charleston, todo según su perfil de LinkedIn.

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