Kristaps Valters: El hijo de un mito soviético se sintió a gusto en Fuenlabrada

Kristaps Valters: El hijo de un mito soviético se sintió a gusto en Fuenlabrada
Valters, en su paso por Fuenlabrada y Joventut; ahora dirigiendo al Valmiera como entrenador

Javier Ortiz Pérez

Se sintió como en casa Kristaps Valters en Fuenlabrada, donde estuvo en tres etapas diferentes siempre con una gran influencia sobre el juego. Entre medias anduvo en Unicaja y Joventut, pero en ninguno de los dos sitios alcanzó el mismo nivel que en la localidad madrileña, de la que, cuenta, guarda un gran recuerdo. El mismo que dejó de estupendo base, con mentalidad ofensiva y potente físico.

Tres etapas distintas en Fuenlabrada 

Lo primero que hay que recordar siempre sobre Valters es su condición de hijo de uno de los mejores bases de la historia del basket europeo. Valdis Valters fue el director juego titular de la antigua URSS en los 80, uno de los jugadores que empezaron a redefinir su posición mezclando al mismo tiempo potencia y talento. 

Los bases tuvieron que empezar a pisar más el gimnasio a partir de entonces porque si no llegaba alguien como Valdis y te pasaba por encima.

Kristaps creció con alguien así al lado, aprendiendo el oficio, ya en una Letonia independiente. Debutó siendo apenas un adolescente con el ASK Broceni Riga, su club de formación.

“Tuve que manejar la presión y la crítica, tanto de mi padre como de otros personas. Y eso me ayudó a ser más fuerte y una persona más dura. Agradezco a mis padres todo lo que me heredé de ellos y lo que enseñaron para conseguir el éxito”, comenta abiertamente. Su hermano Sandis, que fue más un escolta, también se dedicó profesionalmente a ello.

El próximo mes de septiembre ‘Kris’ llega a los 37 años. Se retiró el verano pasado y se puso a entrenar justo al equipo donde había dejado de jugar, el Valmiera letón, una transición rápida ‘a lo Velimir Perasovic’ en la que está viviendo un aprendizaje vertiginoso. “Ha sido un año duro para nosotros. Tenemos a muchos jugadores jóvenes, pero está siendo una buena experiencia. Es el trabajo que quiero hacer”, apunta.

Cuando mira hacia atrás, considera “un honor” haber pasado por la Liga Endesa durante cinco temporadas. “Estuve en sitios bonitos. La española es la mejor competición de Europa, todos lo saben”, señala. A Fuenlabrada llegó en 2008 después de haber jugado ya en Turquía, Italia, Alemania y Rusia. “Mi corazón siempre estará allí porque los aficionados son los mejores. Con Madrid tan cerca, es una ciudad perfecta”, recuerda.

Tanto es así que llega a considerar al Fuenlabrada el “club número 1” de su carrera. Allí regresó por primera vez tras una temporada en el Joventut y una segunda en el 2012 después de otro año en Málaga. “Jugué mi mejor baloncesto allí. Siempre recordaré sobre todo la 2010-11, cuando jugamos los ‘playoffs’. Ganamos 15 de nuestros 17 partidos en casa, lo que demuestra lo fascinante que resultaba nuestra afición”, dice.

En 2013, tras ese segundo regreso, concluyó su etapa en España al llegar a un acuerdo para no cumplir el año de contrato que le restaba. En total, 150 partidos, 9,6 puntos y 3,3 asistencias en 22 minutos en pista, con un relevante 41% en triples. “Creo que yo era un base genuino, de los que piensan primero en el pase, organizador y un buen líder”, se autodefine.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ

Valters dirige al Valmiera como entrenador