Howard Brown: Gran jugador de LEB que no brilló en el escalón más alto

Howard Brown: Gran jugador de LEB que no brilló en el escalón más alto

Javier Ortiz Pérez

Uno de esos jugadores muy buenos en LEB que luego, cuando dan el salto a la máxima categoría, se quedan un poco cortos. El ejemplo es Howard Brown, el típico americano bastante dominante mientras que jugó en el segundo escalón, pero que luego no consiguió imponer su juego por la Liga Endesa.

Murcia, temporada 2006-07

Brown era un ‘2-3’ muy atlético y bastante orientado al ataque, aunque hacía más que eso: podía defender, ayudaba en un poco de todo y tenía capacidad de liderazgo. De hecho, fue importantísimo en el ascenso del Murcia en la temporada 2005-06, mejorando sus prestaciones en el momento decisivo del ‘playoff’ ante el CAI Zaragoza (excelente 17+10 en el quinto y definitivo partido). Eso le valió la renovación y su debut en lo más alto... seis años después de llegar a España.

Nacido en Pennsylvania y criado baloncestísticamente en una universidad de mucha tradición como Vilanova, sus  intentos de entrar en la NBA con Warriors y Nets en el verano de 1999 fueron más bien ingenuos. En la 2000-01 recibió la llamada del Abencosa Ferrol para sustituir a Frank Brown y fue la primera de sus diez temporadas en la actualmente denominada LEB Oro, donde totalizaría nada menos que 281 encuentros (11,1 puntos en 25 minutos), siendo dos veces el máximo anotador de la competición. 

Conoció además León, Melilla, Plasencia, Zaragoza, Gandía, Palencia y Huesca, a lo que habría que unir su última campaña en activo, en LEB Plata con Oviedo. A esas alturas ya tenía el pasaporte español por matrimonio con una leonesa. A lo largo de tanto tiempo no faltaron anécdotas, como cuando militaba en León en la 2002-03. Tras un partido viajó a Madrid con su compatriota Tate Decker y le robaron el coche, teniendo que regresar en tren.

Como se puede apreciar, todo un clásico al que le gustó poco pisar otros países (fugaces etapas en Portugal, Venezuela e Israel). Subir con el Murcia fue su mayor hito, aunque terminó siendo un regalo envenenado, como explican sus números con marchamo ACB: 2,4 puntos en 11 minutos, perdiendo absolutamente la confianza que le había dispensado hasta entonces Manolo Hussein. Resultó lógica su salida del equipo rumbo a Zaragoza a mitad de temporada. Con los maños, de los que anteriormente había sido pesadilla, sumó un segundo ascenso, aunque con bastante menos protagonismo porque su físico ya se iba apagando.

 

En la actualidad, con un grupo de niños (Foto: Daily Times Sports).

 

Su camino no se ha despegado del baloncesto. Tras retirase en Oviedo en el 2012, regresó a su país para fundar iBall United en Baltimore. Se trata de una organización que intenta ayudar a los jóvenes jugadores a “cumplir sus sueños”, según cuenta. 

Su trabajo consiste en poner en contacto a los chicos que acaban de salir de la universidad con agentes y “que ganen exposición en el mercado para que incrementen sus posibilidades de iniciar una carrera profesional”. Para ello organiza un torneo anualmente y distribuye vídeos de los baloncestistas (hombres y mujeres) a quienes puedan estar interesados en ellos.

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