Nathan Jawai: El regreso a los orígenes de ‘Baby Shaq’

Nathan Jawai: El regreso a los orígenes de ‘Baby Shaq’

Javier Ortiz Pérez

Fue uno de los grandes fichajes del verano del 2012 en España, pero solo estuvo una temporada en el Barcelona, y también sorprendió su incorporación en 2015 al Morabanc Andorra, donde sumó otra temporada. Es Nathan Jawai, sobre el que seguramente en ambos equipos se esperaba un poco más, pero que dejó su impronta en las pistas españolas con un físico absolutamente rotundo.

En la ficha oficial se le asignan 140 kilos para sus 2,09, pero es un peso que puede fluctuar bastante, sobre todo con su constitución. Ya no se ven demasiados jugadores así, ahora que se prima más la fibra que la corpulencia. Pero Jawai siempre fue así y, aunque le fastidie, se ganó pronto el apodo de ‘Baby Shaq’, lo mismo que otro de ese perfil, Sofoklis Schorsianitis. Es curioso el paralelismo entre ambos: carreras en las que las expectativas terminaron no estando a la altura.

Al menos a nuestro protagonista de hoy le queda el orgullo  de ser el primer aborigen australiano en jugar en la NBA. No es que lo hiciese demasiado, eso sí: seis partidos con Toronto en la 2008-09 y 39 con Minnesota en la 2009-10, promediando unos grises 9,6 minutos en pista (2,8 puntos y 2,4 rebotes).

Allí había llegado tras un recorrido un poco fuera de lo común: solo jugó un puñado de partidos en la universidad de Midland antes de regresar a su país para jugar profesionalmente en los Cairns Taipans, donde sí que se dio a conocer. Los Pacers le escogieron en el ‘draft’ de 2008 (número 41), pero le traspasaron enseguida a los Raptors.

Machacando con el Barcelona. 

Tampoco consiguió una presencia importante en la liga de desarrollo e inició la aventura europea en el Partizán de Belgrado para pasar al Unics Kazán, de donde llegó al Barcelona, en principio solo para jugar la Euroliga, aunque finalmente también pudo hacerlo en la Liga. 

6,9 puntos y 4 rebotes en 15,2 minutos casi siempre saliendo del banquillo no invitaron a su renovación: el baloncesto había cambiado definitivamente y quizás el ritmo al que él jugaba resultaba demasiado lento. Además, los últimos partidos fue baja por la rotura del tendón peroneo lateral largo. Tenía que cuidarse muchísimo para no tener problemas físicos.

Con el Morabanc Andorra, su segundo y último equipo en España 

Fue a Turquía, al Galatasaray, donde fue noticia por lo que en principio pareció un infarto, pero que se quedó en mareos y el entumecimiento de una pierna. Fue sometido a numerosas pruebas y se llegó a temer por que no pudiese seguir jugando, pero sí que lo hizo después de más de un año sin hacerlo. 

En concreto, en Andorra, donde fue anunciado como  fichaje estrella ya iniciada la temporada. 8,5 puntos y 3,4 rebotes en 16,2 minutos fue un saldo, como se puede ver, tampoco deslumbrante. De él quedó la seguridad de que la jugada acabaría en mate si se le daba el balón lo suficientemente cerca del aro, aunque también una gran propensión a hacer faltas personales.

Ahora, en los Cairns Taipans de su país, Australia.

Decidió regresar a su país, a una competición menos exigente en teoría, y allí sigue. En los Perth Wildcats ha estado un par de años, ganando la pasada temporada el campeonato local, y ahora acaba de volver a los Cairns Taipans donde se inició profesionalmente. “He tenido suerte de tener una buena carrera. Me encantará trabajar con los chicos del equipo y compartir mis experiencias para que les inspiren”, dijo a su llegada al club, al que agradeció el interés que había puesto en su fichaje. Con 31 años su idea es acabar su carrera allí cuando las fuerzas le abandonen y después colaborar en los proyectos sociales de la entidad.

 

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