Luis Estiragués: El 2,10 de envergadura que ascendió tres veces con el Huesca

Luis Estiragués: El 2,10 de envergadura que ascendió tres veces con el Huesca
Estiragués, con el Peñas Recreativas; y en la actualidad

Javier Ortiz Pérez

Luis Estiragués acaba de cumplir 60 años. Durante una larga época fue importante en Huesca, donde protagonizó un total de tres ascensos. Aunque escaso de talla para jugar por dentro (1,98), sus largos brazos le hacían un jugador muy útil bajo los tableros. “Tengo una envergadura de 2,10. Los balones se cogen con los brazos, no por lo alto que uno sea. Eso era lo que me salvaba para jugar de pívot. El problema lo tuve cuando vinieron los americanos por el tema del peso. Me costaba mucho desplazarles. A veces tenía enfrente a alguien que pesaba 30 kilos más que yo. El baloncesto se fue haciendo más físico”, cuenta.

Intentando anotar con el Peñas Recreativas de Huesca.

Tiene trazas llamativas su historia. Su padre, José Estiragués, llegó a Zaragoza procedente de Cataluña para jugar en el equipo de fútbol de la ciudad durante cuatro años en Primera División (1956-60, más uno anterior en Segunda) y allí se quedó, fundando una empresa en el sector textil. En ese lapso nació Luis, que escogió el baloncesto. “Empecé en el Agustinos y luego seguí en el Centro Natación Helios de José Luis Rubio. Allí estuve cuatro años”,  recuerda. Con ese antecesor de lo que sería el Club Baloncesto Zaragoza sumó los dos primeros ascensos de su carrera, incluyendo uno a la máxima categoría (todavía llamada Primera Nacional) en 1979.

Fue entonces cuando se cruzó en su camino Huesca. “Estaba haciendo el servicio militar y ya no podía compaginarlo. Surgió la oportunidad de fichar por el Peñas Recreativas con Jaume Ventura. Allí estuve seis temporadas. Logramos subir primero a Primera B y el siguiente a lo que ya era la Liga ACB, en 1983”, recalca.

No debió ser fácil para él porque nunca llegó a vivir en la capital oscense. “Cuando terminaba de trabajar en la empresa familiar, cogía el coche en Zaragoza y me iba a Huesca a entrenar o a jugar. Y se convirtió en mi equipo. La verdad es que soy más del Peñas que del equipo de Zaragoza”, comenta Estiragués.

Aquella temporada inaugural del nuevo formato liguero 83-84 se saldó con el descenso del Huesca en dura pugna con el Estudiantes. Nuestro protagonista pensó que eso no podía quedar así y jugó un último año más en Primera B, logrando su tercer ascenso en 1985. “Lo dejé con 27 años porque ya me era imposible compatibilizarlo con el trabajo”. Sí que regresó brevemente a las canchas para alcanzar el sexto ascenso de su carrera, este a Primera B con un equipo de Manresa (“fui para echar una mano en la fase final. De allí procede mi familia”).

Su vinculación posterior con el basket ha sido pública y notoria. Desde el 2000 al 2008 fue presidente del Mann Filter (Basket Zaragoza, no confundir con el Mann Filter que milita ahora en la Liga Dia y que es el Stadium Casablanca). “Me lo propusieron y acepté por un tema de corazón. Fue una etapa bonita en la que se manejaba mucho dinero”, resume. “Sigo ayudando en lo que puedo, sobre todo en temas de federación. Y tengo una hija de 12 años que juega”, añade.

Abandonado el mundo textil, su actividad profesional es desde hace unos años la hostelería, con una cafetería en el centro de Zaragoza y un restaurante cercano llamado ‘La Bella Lola’ y que es uno de los locales de moda en la ciudad.

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