Terrell Bell: Ocho intrascendentes partidos en un Pamesa Valencia recién ascendido

Terrell Bell: Ocho intrascendentes partidos en un Pamesa Valencia recién ascendido
Taponando con la universidad de Georgia y en un segundo plano en uno de sus ocho partidos con el Pamesa Valencia 96-97

Javier Ortiz Pérez

Muchos problemas tuvo el Pamesa Valencia para completar el perfil de ‘tercer extranjero’ en la temporada 96-97, la de su regreso a la máxima categoría después de un año en la EBA. Empezó Martin Keane, pero sus problemas físicos hicieron que sucesivamente fuesen ocupando su puesto jugadores de distintos perfiles como Marques Bragg, Cliff Rozier y, finalmente, nuestro protagonista de hoy: Terrell Bell.

Tampoco pasó a la historia del club levantino, desde luego. Sus imponentes 2,09 no lograron hacerse con un hueco en el juego interior, copado por Johnny Rogers y Sasa Radunovic. A Bell se le pudo ver poquito en los ocho partidos de los que dispuso desde enero a abril, con un promedio de 11 minutos y unos sonrojantes 2 puntos y 3 rebotes con un 43% en tiros de dos puntos.

Taponando con la universidad de Georgia

No convenció a Miki Vukovic en ningún momento. Sus topes fueron los 20 minutos y 5 puntos que alcanzó ante el Baskonia en su tercer partido, pero a partir de entonces su protagonismo fue decreciendo hasta la más pura intrascendencia. Y eso que era un jugador con mucha presencia, pero algo debió echar de menos en él el técnico balcánico, que casi terminó echando mano más de nacionales como Rubén Burgos e Iñaki Zubizarreta.

¿Quién era este intrascendente Bell al que le gustaba que le llamasen por su otro nombre, el complicadísimo “Johneirio”? A base sobre todo de destacar en las clasificaciones de tapones (en puntos y rebotes no pasó de los 6 de promedio), tuvo una buena carrera universidad de Georgia, su estado natal, y hasta se coló en el ‘draft’ de 1996, escogido con el número 50 por los Houston Rockets, donde no consiguió un hueco. Encontró acomodo en los Oklahoma City Calvary de la CBA antes de recibir la llamada desde Valencia para ocupar el puesto de Rozier con los resultados conocidos.

A partir de entonces tampoco llamó la atención para el baloncesto FIBA: regresó a las ligas menores estadounidenses (Rockford, Idaho...), alejándose únicamente de su país para tener una última experiencia profesional en Argentina en 2005 con el Obras Sanitarias.

Radicado de nuevo en Athens (Georgia), poco se ha sabido desde él en los últimos años, aunque por lo que he podido hilar por ahí a lo que se dedica profesionalmente es al mundo de la mecánica. En 2014 fue nombrado entrenador del equipo masculino de la ‘high school’ Monsignor Donovan. “Tiene muchas cualidades de las que estamos buscando para nuestro técnico”, comentó entonces Kurt Paige, director deportivo del centro. Esta última campaña se ha mantenido en su puesto, pero los resultados no han sido muy buenos: once derrotas en otros tantos encuentros.

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