Vladimir Dasic: El negrísimo año en España de una gran promesa montenegrina

Vladimir Dasic: El negrísimo año en España de una gran promesa montenegrina
Dasic durante su presentación con el Real Madrid y machacando con el Gran Canaria

Javier Ortiz Pérez

Toca repasar una de esas historias curiosas del baloncesto español. Era el verano de 2009 y todos los ‘grandes’ del baloncesto europeo se peleaban por un jugador: Vladimir Dasic. El alero montenegrino, con unos 2,06 sumamente coordinados, fichó finalmente por el Real Madrid, que le ganó la partida, a nivel nacional, a Barcelona y Baskonia. Había grandes planes para él, pero finalmente se ha convertido en una de esas eternas promesas que caminan hacia la retirada de forma prematura.

Dasic había demostrado enormes cualidades con la selección sub-20 de Montenegro, con la que había sido el máximo anotador del Europeo del 2008. Nacido en Podgorica, se convirtió en un ‘primer espada’ entre la camada de jóvenes de la época gracias a su polivalencia, capacidad defensiva y buena mano: podía jugar como ‘4’, pero donde realmente podía marcar las diferencias era actuando como ‘3’. El Madrid quería terminar de ‘cocinarle’ a fuego lento entre crecientes informaciones que le incluían en el ‘draft’ del 2010 y no le importó pagar un traspaso al Buducnost.

En su presentación con el Real Madrid

“Me siento orgulloso de unirme al Real Madrid. Es uno de los equipos más laureados de Europa. Me ilusiona poder trabajar con Ettore Messina y con los grandes jugadores que han fichado por el equipo este verano. Éste es un gran reto para mí”, dijo en su presentación, en la que no dudó en definirse como “versátil”

“Ahora mismo mi fuerte es mi trabajo defensivo. Puedo defender en cualquier posición y corro mucho. Soy muy activo bajo el aro y atrapo muchos rebotes. El baloncesto español es muy rápido y creo que puede beneficiarme”, comentó.

Cuando empezó lo serio, Messina le hizo más bien poco caso, relegándole a la quinta posición entre los aleros tras Travis Hansen, Louis Bullock, Sergi Vidal y Rimantas Kaukenas. Tampoco rascó como interior. Solo disputó 7 partidos ligueros con un total de 55 minutos y 17 puntos (11 de ellos en el mismo encuentro, frente al Barcelona).

En febrero, cuando su presencia empezó a ser nula, se estimó que era una buena idea cederle al Gran Canaria, donde le fue incluso peor. Llevaba allí dos meses cuando fue apartado del equipo “porque no estaba dando muestras de adaptación, sino todo lo contrario porque parecía que no entendía lo que nosotros esperábamos de él y se había creado unas expectativas que le estaban creando muchísima ansiedad. Así no progresaba sino todo lo contario, y su actitud estaba dejando mucho que desear durante los últimos días”, señaló Pedro Martínez. Su mini etapa como amarillo se cerró con 5 partidos, 57 minutos y 10 puntos. Terrible, ¿verdad? Su contrato de cinco años con el Madrid se convirtió en auténtico papel mojado.

Por supuesto, no apareció por el ‘draft’ del 2010 (se había retirado a última hora del de 2009), aunque su carrera, con 22 años, tenía suficiente espacio como para remontar, pero en buenos equipos de Italia (Roma), Eslovenia (Olimpia) y Turquía (Besiktas) pasó de ser un jugador complementario. Nada de la estrella que se esperaba poco antes. 

Acabó en un modesto serbio, el Metalac Valjevo, antes de buscar los petrodólares de Emiratos Árabes y regresar a casa con el Buducnost, donde ni siquiera terminaría la 2014-15. Después de un año y medio sin jugar, regresó a las canchas con el AEK Larnaca cripriota a inicios del 2017, pero solo estaría unos meses allí. Ahora no tiene equipo y se desconoce si seguirá jugando. Con el inevitable aroma a juguete roto, cumplirá 30 años el próximo 13 de mayo.

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