Joffrey Lauvergne: El energético mes en Valencia de un interior francés en la NBA

Joffrey Lauvergne: El energético mes en Valencia de un interior francés en la NBA

Javier Ortiz Pérez

Hay que ver cómo evolucionan algunos jugadores después de pasar por España sin hacer demasiado ruido. Quién le iba a decir al aficionado del Valencia Basket que Joffrey Lauvergne se iba a terminar convirtiendo en alguien con un hueco bastante fijo en la NBA, aunque sea como rotación. 

El rocoso pívot francés apenas vistió un mes de naranja en la temporada 2012-13 y, aunque dio muestras de lo que todos sabemos que es su juego ‘energético’, tampoco pareció llamado a la mejor liga del mundo. Pero ahí está, compartiendo pista con Pau Gasol en los San Antonio Spurs después de haber pasado por otras tres franquicias (Denver, Oklahoma y Chicago).

Lauvergne es el clásico producto del INSEP, el centro especializado en baloncesto que, ubicado en París, se ha convertido durante años en un vivero para toda aquella promesa gala con posibilidades de crecer. Él es de Mulhouse, al este del país, muy cerca de las fronteras con Alemania y Suiza. Terminada su formación, se dio a conocer en el Chalon, el sorprendente ‘equipo de moda’ durante un tiempo en la ProA, con el que ganó dos copas y una liga. Tenía un papel más bien complementario, de fajador, algo que nunca se ha conseguido sacudir del todo, pero en el que cumple sobradamente.

Su llegada a Valencia iniciada la 2012-13 fue una carambola. Se peleó con su club, que le rescindió el contrato, y encontró acomodo en La Fonteta, donde tenían problemas de centímetros por las lesiones de Sergei Lischuk y Vitor Faverani. Como se esperaba que regresasen pronto, su contrato fue temporal. “Me encuentro muy bien. Es una oportunidad buenísima para mí venir a Valencia. Conozco a todo el equipo”, dijo a su llegada al aeropuerto de Manises. 

Durante su etapa en Valencia.

Su rendimiento tuvo una productividad enorme en los cinco partidos ligueros que disputó, ya que en 10 minutos le dio tiempo a promediar 5,8 puntos y 3,8 rebotes. Su proyección a un mayor protagonista le hubiese convertido en un jugador ‘top’ de la Liga Endesa, pero no fue así. Su debut en la Eurocup también resultó muy esperanzador (19 puntos y 3 rebotes ante el Azovmash), pero pese a todo su contrato no se renovó y firmó en el Partizán, su tercer equipo del año, por dos años y medio. Lo hizo tan bien que entró en el ‘draft’ de 2013 (número 55, elegido por Memphis) y se convirtió en un ídolo en Belgrado.

Tras aceptar los rublos del Khimki, la NBA ya no pudo esperar más y vino a por él a mitad de la 2014-15. Eso sí, le ha faltado continuidad en alguno de sus equipos, porque ni en los Nuggets ni en los Thunder ni en los Bulls ha gozado de un papel demasiado importante. Más bien es utilizado como una de las últimas opciones para el juego interior y cuando se necesita endurecer la situación. 

Con sus 2,11, buena musculatura y actitud fiera, parece que no le tiene miedo a nadie, y eso quizás sea su mejor cualidad. Es curioso que en este tiempo allí tenga unos promedios prácticamente idénticos a los que promedió en la Liga Endesa (5,7 puntos y 3,9 rebotes, aunque en 13 minutos).

Pese a su aspecto fiero, en España dejó la impronta de buen tipo. Incluso aceptó cuando el club le pidió que grabase un vídeo despidiéndose en el que desea suerte a su club, deseando “volver a verse pronto” y todo culminado con un “amunt Valencia”.

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