Javier Simón: De base en todas las categorías a opositor y funcionario

Javier Simón: De base en todas las categorías a opositor y funcionario

Javier Ortiz Pérez

En esta ocasión toca hablar de uno de esos jugadores que ha pasado por todas las categorías del baloncesto español.

Javier Simón puede presumir de haber estado en EBA, la extinta LEB Bronce, LEB Plata, LEB Oro y hasta en la entonces Liga ACB, ya que disputó dos partidos con el Fuenlabrada en la 97-98. Es uno de esos ex jugadores a los que se les da bien escribir y explicarse, así es que ‘copio y pego’ su visión de su trayectoria que nos ha hecho llegar.

“Empecé a jugar en mi colegio, Santa Rita, de Madrid, cuando tenía 10 años. El primer entrenador que tuve, Don José María (que era profesor también en el colegio, de ahí el “Don”) me inculcó una serie de valores que me acompañarían siempre: el compañerismo, el trabajo duro, la importancia del entrenamiento, el respeto a compañeros, rivales y árbitros,... En fin, todo lo que debería ser el abecé de cualquier niño que comienza a practicar cualquier deporte. Era amigo de Pepe Domaica (que en paz descanse), referente del baloncesto madrileño y encargado del baloncesto en San Viator. Todos los años iba el equipo infantil a jugar contra ellos, lo que servía como una especie de prueba para nosotros. Y me dijeron que me incorporara en la pretemporada para ver si me hacía un hueco en el equipo. Así llegué en  edad cadete en 1989 y estuve cuatro años.

Pasé la prueba con Fuenlabrada y me incorporé ese verano a la disciplina de su filial, que entonces jugaba en Segunda División. Ese año debuté con el primer equipo y la temporada siguiente pasé a formar parte de la primera plantilla en Liga EBA (cuando era la segunda categoría detrás de la ACB). Compartí vestuario con jugadores como Terry Teagle, Jackie Espinosa, Álvaro Teherán, Quique Bárcenas, Iván Corrales... En el verano de 1996 Fuenlabrada compra los derechos de Huesca y adquiere una plaza en ACB. Entonces nuevamente pasé a formar parte de la segunda plantilla del club, en EBA, si bien hice la pretemporada con el primer equipo y solía participar en los entrenamientos.

Con los veteranos del Estudiantes el año pasado en un torneo ‘over 40’ disputado en Villalba

Mi debut siempre lo recordaré. Era la segunda jornada, si bien era el primer partido que se jugaba en el Fernando Martín. León iba ganando con claridad y nuestro entrenador, Martín Fariñas, tuvo el detalle conmigo jugando el último minuto y medio. Me dio tiempo a anotar mi primer punto al forzar una falta personal y anotar uno de los dos tiros libres. Fue a los pocos días de mi cumpleaños (4 de septiembre), por lo que para mí fue el mejor regalo de cumpleaños que podría haber tenido.

Una vez salí de Fuenlabrada la temporada siguiente, continué mi carrera por varios equipos fundamentalmente de LEB Oro y LEB Plata, con un breve paréntesis en el Benfica portugués en el 2000. Me gusta separar mi carrera en dos partes: antes y después de volver a Madrid a trabajar una vez aprobé mi primera oposición. Antes de ese momento, pude dedicarme profesionalmente al baloncesto y estuve jugando en Menorca Basquet, Balneario de Archena, Complutense (dos temporadas), UB La Palma (dos temporadas) y Plasencia. Destacaría fundamentalmente mi paso por La Palma, tanto a nivel personal como profesional. Aprovecho para invitar a toda la gente que aun no conozca esa maravillosa isla, a que no pierdan la oportunidad de visitarla y disfrutar tanto de ella como de su gente. En 2005, cuando terminé la temporada en Plasencia (LEB Oro), decido centrarme en la oposición que estaba preparando y doy un paso atrás fichando en un equipo que acababa de ascender a EBA, el Costa Urbana Santa Pola. El tiempo me demostró que tomé una decisión muy acertada, pues no sólo logré aprobar la oposición ese año, sino que pude disfrutar de un año excelente en un club que me trató estupendamente y con unos compañeros que me hicieron sentir nuevamente lo que es la esencia del baloncesto. Un excelente recuerdo de esa última temporada jugando fuera de casa. 

Al aprobar la oposición me trasladé a Madrid, donde estaba mi puesto de trabajo. La situación cambiaba porque ahora tenía que compaginar trabajo con baloncesto. Recibí la llamada del Baloncesto Valdemoro, donde disfruté de unos años extraordinarios en los que viví un ascenso a LEB Bronce (algo que era impensable) y aprobé mi segunda oposición. Desgraciadamente al término de la tercera temporada el club desapareció. Finalmente fiché en el 2009 por el Illescas (LEB Plata) que en ese momento se había convertido en el segundo equipo de Fuenlabrada. Era como cerrar el círculo. La edad de los jugadores era muy baja, lo que hacía que yo fuera el "abuelo de la plantilla". Tuve que desempeñar un rol diferente, pero que fue muy satisfactorio. Una vez que nació mi hija mayor, Mónica, ya no pude compaginar todos los frentes que tenía abiertos en mi vida y decidí dejar el baloncesto en abril de 2011.

Siempre me ha gustado considerarme un jugador de equipo, ayudar en aquello que hiciera falta para ganar. He sido un jugador muy cerebral y he intentado ser capaz de controlar el ritmo de los partidos desde la posición de base. Además, era alto y solía ayudar bastante  en la faceta reboteadora.

Pertenezco al Cuerpo Superior de Interventores y Auditores del Estado y estoy prestando servicios en la Administración del Estado. Mi relación actual con el basket se reduce a la familia. Mi hermano Juanjo es entrenador del Uros Rivas de Liga EBA y mis sobrinos Paula y Samuel juegan al baloncesto en equipos de cantera. Estoy esperando que mis retoños se animen a jugar: este año mi hijo pequeño, Ángel, ha comenzado con el baloncesto en el colegio y parece que le gusta...”

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