Ricardo García: Oriundo argentino en Galicia durante los años 80

Ricardo García: Oriundo argentino en Galicia durante los años 80
Con el OAR Ferrol y en la actualidad

Javier Ortiz Pérez

Buena historia que recuperar la de Ricardo García, uno de los primeros argentinos que llegó a España para jugar al baloncesto. Fue a principios de los 80, incluso antes de la fundación de la actual Liga Endesa, cuando el OAR Ferrol conseguía los servicios de un interior que se caracterizaba por su tremenda competitividad. Que gracias a sus orígenes españoles no ocupase plaza de extranjero resultó una bendición.

Con el OAR Ferrol

García había nacido en Buenos Aires y había destacado en su país con el River Plate (21 puntos por partido), pero prefirió explorar los nuevos horizontes que se le abrieron en la ‘Madre Patria’ en 1982. Llegó a estar a punto de fichar por el Real Madrid, en el que llegó a entrenar, pero su nacionalización se retrasó y eso truncó el acuerdo. En el OAR Ferrol en principio jugó como extranjero, pero luego sí consiguió ser español, lo que supuso un indudable ‘plus’. Su madre era coruñesa y su padre, hijo de españoles.

Entre Punta Arnela y A Malata pasó cuatro temporadas y media bastante notables. Se marchó en mitad de la 86-87 al San Andrés argentino dejando el poso de un jugador comprometido al máximo y que se adaptaba a cualquier papel. “La afición era extraordinaria”, dice cuando se le pregunta por aquel tiempo.

Tanto fue así que volvió a recibir el interés de un equipo gallego, el Ourense, en la 89-90, la primera campaña en la máxima categoría tras lograr el ascenso. Y aceptó. Ejerció entonces de relevo de los pívots. Y en la siguiente jugó un par de meses en el Baskonia, hasta que curiosamente fue sustituido por otro hispano-argentino que ejerció de pionero, Juan Domingo de la Cruz. Acababan así 136 partidos en la máxima categoría con promedios de 5,2 puntos y 2,6 rebotes en 15 minutos. También tuvo una campaña en Primera B, la 91-92, con el CajaBadajoz. “Compartí el baloncesto con muchos jugadores y queda el recuerdo de todo lo vivido humano y profesionalmente con tus rivales, los directivos, el árbitro y el público”, pone de relieve.

“Creo que lo más importante fue formarme como persona y deportista en un país tan maravilloso como España, con su cultura sus costumbres y regiones”, comenta. “Siempre tuve muy presente esto por mis padres españoles”, añade. Sobre su perfil en la pista, considera que era “polivalente por medir 2,04 y poder defender lo mismo a un Sabonis que a un Ivanovic. En ataque, lo mismo, pudiendo jugar tanto de ‘5’ como de ‘2’”.

En la actualidad vive en Grand Bourg, al norte de Buenos Aires. Es dueño de un taller metalúrgico de conformado de chapas, fabricación de conductos de aire acondicionado, ventilación y canaletas.

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