Raúl Octavio: Año imborrable compartiendo vestuario con Sabonis

Raúl Octavio: Año imborrable compartiendo vestuario con Sabonis
Raúl Octavio, durante la temporada 91-92; y ahora en la actualidad

Javier Ortiz Pérez

Participación modestísima y ya lejana la de Raúl Octavio en la máxima categoría del baloncesto español: solamente cinco encuentros y cinco minutos en total con el Forum Valladolid de la temporada 91-92. Solo llegó a anotar una canasta. Después ya tuvo más protagonismo en Primera B y EBA (cuando era la segunda categoría) y, además, siempre podrá presumir de haber entrenado y jugado con Arvydas Sabonis. Está en 2,01 y aunque a veces se le conceptuaba como alero, sobre todo ejerció como pívot fajador.

Octavio es madrileño y cuenta empezó en el baloncesto por la propuesta de un vecino que jugaba en su colegio próximo a mi domicilio, el Raimundo Lulio, en pleno Valelcas.

“Estuve dos años allí hasta que un buen día una persona apareció en mi casa diciendo que era entrenador del equipo cadete del Real Canoe y quería contar conmigo. Después de no pocas trabas, ya que el colegio era cantera del Real Madrid, al año siguiente me fui a jugar a Canoe”, añade.

Destacó en el veterano club del Pez Volador y en verano de 1991 recibió varias propuestas de clubs ACB, decidiéndose por la del Forum, que quería reforzar su equipo junior. “Conservo muy buenos recuerdos de mi paso por allí. Tuve la gran suerte de poder jugar con uno de los mejores jugadores de la historia, de estar en un equipo de los más potentes de la Liga, de participar en competición europea.... En fin, una serie de condiciones que hicieron que aquella fuera una experiencia inolvidable”, comenta.

 Le faltó, claro está, el suficiente tiempo en cancha, pero la experiencia le fortaleció para su posterior trayectoria a nivel profesional en Oviedo, Las Rozas, Motril, Peñarroya y Doncel La Serena.

“De los años posteriores también guardo un grato recuerdo. Notas a nivel deportivo una gran diferencia con respecto  a la competitividad que hay en el mundo ACB, pero en los equipos en los que milité siempre fui un jugador con el que el entrenador siempre quería contar”, sostiene Y es que “dentro de la pista siempre he sido lo que se denomina un ‘gladiador’. Hacía un poco de todo, no sobresalía en ninguna faceta concreta, pero era muy regular anotando y cogiendo rebotes y cuando había que bailar con las más fea, pues agachaba el culo y a defender”.

Cuando llegó el momento de la retirada, se puso a trabajar. “Aunque seguí vinculado al basket durante unos años enseñando en las escuelas del ayuntamiento de la localidad donde residía, poco a poco lo fui dejando y en la actualidad estoy preparando unas oposiciones, que es mucho más complicado que meter un triple en el último segundo”, apostilla.

 

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