Luis Merino: Enorme acierto en los triples para ascender con ‘su’ Cantabria

Luis Merino: Enorme acierto en los triples para ascender con ‘su’ Cantabria
Merino jugando con el Cantabria y ahora en la actualidad con sus tres hijos

Javier Ortiz Pérez

Luis Merino fue uno de los protagonistas del ascenso del Caja Cantabria a la Liga ACB/Endesa allá por 1997. Lo logró con la particularidad de que él, aunque nacido en Salinas (Asturias), es de Torrelavega “de toda la vida”, así es que es fácil imaginar la alegría que sintió cuando, con un tiro exterior muy poderoso, ayudó decisivamente al éxito. “Fue mi mayor satisfacción como jugador de baloncesto”, dice hoy en día.

“Nací en Salinas porque mi madre era asturiana, pero siempre he vivido en Torrelavega, donde empecé a jugar al baloncesto, en el colegio de La Paz, con ocho años más o menos. Luego ya pasé al club de la ciudad, el SAB, que fue el origen del Cantabria Lobos. Crecí con el club. Entré cuando estaba  en Segunda y me marché en ACB. En una ciudad tan pequeña, fue una hazaña enorme. Yo fui creciendo con el equipo en distintas categorías”, cuenta.

Merino, con el Cantabria

“Éramos un buen equipo, pero nos enfrentamos a grandes plantillas, como la del Breogán, que fue a quien le ganamos el ‘playoff’ definitivo. La gente me sigue parando por la calle recordándomelo”, añade, poniendo especialmente de relieve el ambiente que había en el partido del ascenso. “El pabellón se quedó pequeño, hubo gente que no pudo entrar. Fue muy especial conseguirlo delante de la familia y los amigos”, considera. Merino destacó aquella temporada sobre todo por su acierto en el triple (17/27 en total, un monstruoso 63%). Siempre le caracterizó ser un tirador, “aunque también era un jugador de equipo, muy dispuesto siempre a lo que me pidiera el entrenador”.

La importancia de su papel bajó drásticamente en la máxima categoría (solo 1,8 puntos en 8 minutos de promedio), pero al menos el Cantabria amarró la permanencia. “Fue un año difícil, pero conseguimos amarrar el objetivo”, apunta. “Me considero más jugador de LEB que de ACB por mis limitaciones en temas como la altura, así continué en esa categoría mi carrera. Primero fui al Gijón donde conseguimos también el ascenso a la ACB. Después, estuve dos años en el Drac Inca. Y finalmente en Los Barrios, aunque me cortaron a mitad de temporada porque el equipo no funcionaba y ahí ya me replanteé mi situación”, explica.

Ese “replanteamiento” a finales del 2001 pasó por completar sus estudios (“mientras jugaba no dejé de ir sacándome asignaturas de la carrera de Empresariales”) y regresar a casa tras cuatro años jugando lejos. Pese a que solo tenía 31 años, no volvería a saltar a una pista a nivel profesional, aunque estuvo a punto de volver  a vestir la camiseta del Cantabria (ya con el apellido “Lobos”) porque llegó a entrenar con el equipo, entonces dirigido por Moncho Monsalve.

Es curioso que su primer trabajo estuvo relacionado con el baloncesto: como conservó buenas relaciones en el Drac Inca, fue allí para llevar la parte económica y administrativa del club durante casi un par de años. Su vuelta definitiva a Torrelavega le llevó al que todavía es su ocupación en la Mutua Montañesa. Es delegado de esta empresa en la localidad.

De vez en cuando buena parte de los protagonistas del ascenso del Cantabria se reúnen para recordar viejos tiempos. Y, tras varios años sin hacerlo, Merino ha vuelto hace apenas un año a jugar de forma desenfadada en ‘pachangas’ en Torrelavega con los veteranos. “Todavía meto alguna”, presume.

 

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